Problemas de aprendizaje y emocionales en niños

may 18, 2012 No Comments by

Los problemas de aprendizaje son trastornos neuropsicológicos que ocasionan que el cerebro funcione o se estructure de manera diferente. Un niño puede presentar este problema cuando su capacidad para progresar en algún área académica específica está por debajo de lo que se espera para un niño de su edad, nivel educativo y nivel de inteligencia. Las deficiencias evolutivas en la adquisición o ejecución de ciertas habilidades se hacen evidentes en la niñez, pero con frecuencia tienen consecuencias importantes en el funcionamiento posterior.

Existen discrepancias significativas entre la capacidad de aprendizaje de una persona y lo que realmente está aprendiendo. Es muy importante saber que NO es un problema de inteligencia. En esta definición se excluyen los niños cuya lentitud en el aprendizaje se explica por falta de oportunidades educativas, escasa inteligencia o deficiencias motoras o sensoriales (visuales o auditivas). Del mismo modo, cualquier problema emocional como la ansiedad, la depresión o algún evento estresante puede afectar la concentración y ocasionar que el aprendizaje sea más difícil.

La dificultad experimentada por el niño puede ser tan grave que puede interferir con el progreso académico o las actividades apropiadas para su edad. Esto repercute en la adquisición de ciertas capacidades como hablar, leer, escribir, recordar, aprender matemáticas, al igual que en la organización, planificación y razonamiento abstracto. Es común que estas dificultades no se detecten, ya que en ciertos casos no se notan a simple vista y varían los síntomas en cada caso.

Los problemas de aprendizaje pueden afectar emocionalmente a los niños. A veces no saben ni cómo ni por qué son diferentes, pero los hace sentir mal. El hecho de estar atrasado en la escuela, recibir castigos de adultos o ser ridiculizado por sus compañeros provoca tensión y vergüenza, las cuales empeoran la situación. Se les dificulta hacer amigos por las conductas que presentan, por lo que pueden presentarse problemas sociales (malinterpretan situaciones sociales, actúan inapropiadamente, y esto los puede alejar de los demás). Entre más fracasos tienen, más se daña la autoestima e incrementa la frustración.

Existen varios tipos de problemas de aprendizaje:
• La Dislexia.
Es un trastorno del lenguaje la cual afecta la lectura, escritura y deletreo.
• La Disgrafía. Es un trastorno de escritura que afecta la forma y el significado.
• La Discalculia. Es una dificultad en relación a las habilidades matemáticas.

Es importante diagnosticar si el problema está en cómo la información es recibida, procesada o comunicada por medio del sistema nervioso. Existen también casos de niños que maduran más tarde, y debido a esto, no pueden hacer el trabajo que se les requiere.

• Trastorno de Déficit de Atención (TDA) se caracteriza por:
- falta de atención (no se concentran, no pueden seguir instrucciones, se aburren fácilmente y hay una dificultad para aprender algo nuevo)
- hiperactividad (siempre están en movimiento, no se pueden quedar quietos)
- impulsividad (incapacidad de controlar las reacciones inmediatas o los impulsos y actúan antes de pensar).
Hay un déficit de la función ejecutiva que es la capacidad para planear, inhibir, vigilarse a uno mismo y realizar eficazmente las funciones de la memoria. Influye en la manera en que el niño planea realizar una acción, tener en mente estrategias hasta que sea el momento de ejecutarlas. Se relaciona con dificultades, inhibición del comportamiento, regulación de la motivación y control motor. Esto también se da en niños con problemas de aprendizaje de lecto – escritura y matemáticas.

Algunas señales que fácilmente pueden identificar los padres o maestros que pueden ser indicadores de la presencia de algún tipo de trastorno de aprendizaje son:
Dificultad al seguir instrucciones. Incapacidad para recordar lo que se le acaba de decir. Fracasos académicos debidos al poco dominio de las habilidades necesarias de lectura, escritura y aritmética. Dificultad en distinguir entre la derecha y la izquierda. Defectos en coordinación al realizar actividades sencillas.
Pierde constantemente sus tareas, libros, cuadernos etc.

En la escritura: confusión de letras de simetría opuesta (b por d; p por q). Escritura en espejo (al escribir las letras las invierten o escriben de derecha a izquierda). Fallas en la construcción gramatical., En la lectura: dificultades para: recitar el alfabeto, hacer rimas simples, denominar las letras correctamente, detectar o analizar sonidos, inversión de letras o palabras (los por sol). Lentitud, lectura en espejo, déficit en la comprensión o entendimiento de la lectura, problemas en la pronunciación de ciertos fonemas como la /r/, /s/, /l/. En las matemáticas: poco sentido numérico, falta de comprensión de términos matemáticos, falta de comprensión de conceptos básicos.
*Se debe tomar en cuenta la edad del niño para determinar si estos síntomas son señales de alarma o solamente debidas a la etapa del desarrollo en la que éste se encuentra.

No deben asustarse ni etiquetar a los niños cuando presentan algún tipo de trastorno de aprendizaje ya que esto puede empeorar la situación y tener repercusiones en lo emocional. Si los padres o maestros detectan alguna señal de alarma es necesario consultar a un especialista (pediatra, psiquiatra, psicólogo, terapeuta de aprendizaje) lo más pronto posible para que se realice una valoración (serie de pruebas que determinan la capacidad intelectual y la madurez neurológica), se llegue a un diagnóstico y se sugiera el tipo de terapia necesaria. Asimismo, es necesaria la ayuda psicológica para poder tratar los trastornos cognitivos, emocionales y de personalidad que pueden estar aunados a los trastornos de aprendizaje. Es de suma importancia identificar y tratar estos problemas de aprendizaje lo más pronto posible para evitar que sigan empeorando, al igual que tratar los problemas emocionales que estos provocan. El trabajo en equipo entre padres, maestros y psicólogos o médicos es fundamental. Es importante llevar a cabo un tratamiento integral para fomentar la resolución de estos conflictos y así darles a los niños las herramientas necesarias para poder enfrentar las exigencias de la vida en un futuro.

Problemas emocionales
A lo largo del tiempo ha habido una resistencia general a la aceptación de la existencia de problemas emocionales y/o trastornos de la personalidad en los niños. Hoy en día, se ha observado que, al igual que los adultos, los niños pueden tener problemas emocionales de tal magnitud que llegan a interferir con su comportamiento general (la manera en que piensan, sienten y actúan), su relación consigo mismo y con el medio que los rodea.

Es común pensar que es algo “normal” que “va a pasar”; sin embargo, estos problemas son reales y pueden ser muy dolorosos y discapacitantes para el niño que los está viviendo. Pueden tener un impacto serio en todas las esferas de la vida de un individuo como, el comportamiento y aprovechamiento académico en la escuela, la interacción con los compañeros o la familia, el funcionamiento cognitivo y emocional que se refleja en su percepción de sí mismo, de los demás y en su relación con la realidad. Estos trastornos se relacionan con los suicidios, la delincuencia, el fracaso académico, la disfunción social y el abuso de sustancias.

No siempre es fácil distinguir entre lo normal y lo patológico. Los niños y adolescentes presentan cambios constantes en su temperamento, comportamiento y desarrollo. Estos cambios de comportamiento se vuelven patológicos cuando se presentan de manera excesiva y crónica e interfieren con el funcionamiento individual o cuando los actos dañan el bienestar físico, emocional o social del niño y/o de quienes lo rodean.

Según Kernberg,O., un niño normal es aquel que funciona de acuerdo con las normas de desarrollo, según las expectativas de género, y que ha establecido un sentido de identidad apropiado a su edad. Así, un niño puede establecer relaciones con los demás y anticipar sucesos, ejecutar, completar tareas y usar el sentido del humor y la sublimación. Las relaciones sociales reflejan una capacidad de empatía y mutualidad, consideración por los demás y habilidad de tener amigos de verdad. Puede controlar sus impulsos, tienen capacidad de introspección,así como un sentido de realidad desarrollado. Existe una capacidad para conocer las reglas sociales, éticas y morales, aprender de los errores, sentir remordimiento y reparar.

Problemas Emocionales Infantiles

Algunos de los problemas emocionales más comunes en la niñez son:
• Depresión Infantil- presentan una imagen negativa de sí mismos y un temor al fracaso, sienten que son malos, prevalece la autocrítica y la degradación. Los niños no pueden escapar de sus sentimientos de tristeza por periodos prolongados de tiempo. En la infancia, los niños no cuentan con el vocabulario suficiente para describir adecuadamente sus sentimientos, todavía no tienen la capacidad para entender ni explicar lo que les está pasando.
Debido a esto, tienden a reflejar estos sentimientos en sus conductas, las cuales conforman los síntomas de este trastorno: Bajo rendimiento escolar, mutismo, temores, ansiedad, estrés, dificultad para manejar la agresión, falta de cooperación, quejas físicas, sentimientos de tristeza, baja autoestima, sentimientos de culpa, cambios en la alimentación y el sueño, pérdida de interés en actividades cotidianas, pensamientos recurrentes de muerte o suicidio, pérdida de energía, irritabilidad, llanto incontrolable, falta de concentración, hiperactividad.

• Enuresis - falta involuntaria del control en la emisión de la orina (durante el día o la noche), después de que ya ha sido adquirida la madurez fisiológica (aproximadamente a los 3 años). Se puede presentar por algún traumatismo psíquico o a raíz de un evento estresante o traumático que proviene del medio que lo rodea.

• Trastorno de Ansiedad- todos en algún momento presentamos cierto nivel de ansiedad o temor. Los niños tienen miedos que, ocasionalmente, no entienden los adultos. A ciertas edades parecen tener más miedos, los cuales van desapareciendo paulatinamente. Se vuelve patológico cuando persisten durante un periodo de tiempo prolongado y existe una preocupación extrema y exagerada que interfiere con la vida diaria del niño. Síntomas: ansiedad motriz, reacción de sobresalto, tensión excesiva, aislamiento social, baja tolerancia a la frustración, baja autoestima, rendimiento académico bajo, poca confianza en sí mismo, depresión, angustia, enojo, resentimiento, falta de comunicación. Si esto no es tratado, los niños tienden a presentar habilidades sociales poco desarrolladas y son vulnerables al abuso de sustancias en un futuro. Puede llevar a que en etapas más desarrolladas la persona presente problemas de adaptación.

Los trastornos de ansiedad incluyen:
• Fobias- aversión o miedo irracional y exagerado ante objetos o situaciones específicas.
Ansiedad de Separación- ansiedad intensa que se presenta ante la separación de un padre o algún ser querido; puede llegar a ocasionar pánico. Es una reacción tan intensa que interfiere con la rutina normal del niño. Pueden presentar quejas somáticas como: dolores de cabeza, dolores de estómago, nauseas y vómito. Como consecuencia, se puede dar una fobia a la escuela (no desean ir al colegio por la ansiedad que ocasiona dejar a los papás).
• Trastorno por estrés post traumático- recuerdos, después de un evento traumático.
• Trastornos del Sueño- el niño duerme menos de lo esperado o no tan profundo. Las pesadillas y los terrores nocturnos son los más comunes (el niño despierta angustiado, gritando, agitado y pidiendo ayuda, vive el sueño como real).

Todos estos síntomas que muestra el individuo hablan de un problema de mayor profundidad. Las causas de estos problemas pueden ser inconscientes, la persona no se da cuenta de por qué se siente tan mal. Para conocer estos motivos, al igual que para encontrar métodos eficaces para enfrentar y resolverlos y así vivir de manera más sana, libre y satisfactoria, es de suma importancia buscar ayuda profesional. Tratar el problema de raíz desde una etapa temprana puede evitar mucho sufrimiento en etapas posteriores del desarrollo. Si los padres o maestros sospechan que un niño presenta algún tipo de problema emocional es recomendable asistir con un especialista para evaluar qué está sucediendo y poder actuar lo más pronto posible para resolverlo y frenar el sufrimiento emocional que está viviendo el niño. Es una situación complicada y delicada tanto para el niño como para los padres, es por ello que, en ocasiones, es difícil buscar ayuda de un profesional. Como padre, es importante tener un acercamiento con los hijos, hablar de cómo están y cómo se sienten. Es importante observar las conductas que presenta el niño tanto con los miembros de la familia como personas externas en distintos ámbitos sociales. Al buscar ayuda psicoterapéutica, es importante hablarlo con el niño para que entienda que no es un castigo, que no va asistir porque es un “niño malo”, ni porque está haciendo algo “mal”, sino que es una forma para que se pueda sentir mejor.

Psic. Lee Ann Seifert
Miembro de la SOCIEDAD PSICOANALÍTICA DE MÉXICO (SPM)
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