Qué es eso de la andropausia

oct 12, 2012 No Comments by

En nuestra sociedad es muy común hablar del proceso de madurez femenino. A nadie se le escapa el tema de los calores, la menopausia y las necesidades de hormonas que apoyen a la mujer para calmar el carácter y controlar el estado de ánimo, sin olvidar la muy importante recuperación del apetito sexual. Sin embargo, ¿qué tanto se sabe lo que pasa al varón en periodos similares?

Por supuesto que la edad en el hombre le provoca cambios hormonales y por lo tanto en su sexualidad, sólo que las mudanzas en él son muy distintos a las que presenta la mujer.

El más notorio es que él no pierde la capacidad reproductiva. En hombres de más de 60 años (por lo menos en el 50% de ellos) se encuentra esperma con calidad reproductiva; la edad no le impide fecundar a una mujer.

Otra diferencia es que no está sujeto a periodos regulares o a cambios bruscos. Este otro dato parecería abonar una supuesta superioridad masculina, pero no es así, en realidad él está atado a un proceso lento que se traduce en algo que ya Freud apuntaba: “No hay peor maldición que seguir teniendo deseo cuando fallan las erecciones”.

En la década de los años 90 se empezó a usar el término andropausia para los efectos que en los varones produce el avance de los años. La palabra se acuñó para referirse a las similitudes que parecía tener con la menopausia; más adelante se comprobó que estos procesos no son del todo iguales.

Menopausia significa terminación de la menstruación. El concepto climaterio se refiere a un “escalón” en la vida de las mujeres; el hombre ni sube ni baja escalones, sino que lleva un paso lento y prolongado.

Más allá de las diferencias etimológicas, la andropausia se identifica con el largo proceso que sufre el varón mayor de 45 años, que no termina abruptamente con la capacidad de engendrar ni tampoco con el deseo o el ejercicio de la sexualidad, pero sí causa cambios hormonales, físicos y psicológicos.

Los síntomas no sólo se refieren a la función sexual; también se ve afectado el estado de ánimo. En el varón se presenta irritabilidad, desasosiego e incluso una tendencia a la depresión. En la función sexual, uno de los principales efectos es la dificultad para provocar y mantener la erección.

Es conveniente saber que hacia los 60 años de edad, los varones presentan alteraciones como:

  • Hipogonadismo, que es la disminución progresiva de la función testicular.
  • Disminución de la calidad del semen, que se acompaña con la declinación de la capacidad reproductiva.
  • Descenso progresivo de la testosterona.
  • Cambios en la micción.
  • Cambios en el metabolismo.
  • Ginecomastia (crecimiento de las mamas)
  • Disminución de la masa testicular y aumento de la grasa abdominal; propensión a la obesidad y enfermedades cardiovasculares.
  • Erecciones menos frecuentes. Requiere de mayor tiempo entre una erección y otra.
  • Mayor necesidad de estímulos físicos (más caricias). La excitación requiere de más tiempo para producir efectos.
  • Menor volumen y proyección de la eyaculación.
  • Orgasmo menos intenso y de menor duración, aunque se reportan como muy satisfactorios y hasta en edades superiores a los 90 años.

La mayoría de estas señales corporales se debe al desgaste corporal y es resultado de múltiples cambios en las funciones biológicas y fisiológicas de las células, tejidos y organismos.

Los mecanismos son múltiples y específicos de la especie, e incluso de órganos y células; existe una reducción del número o de la reserva de la capacidad funcional de las células y de su capacidad para ser reparadas o sustituidas por la proliferación o diferenciación de células madre.

Como vemos, la alteración en la sexualidad es sólo uno de los aspectos del proceso; en conjunto, los factores de cambio que se presentan hacen sentir al hombre que va perdiendo su masculinidad, su potencia sexual, su atractivo, su capacidad laboral, la seguridad en sí mismo, la autoestima..

Si bien la producción de esperma disminuye a partir de los 40 años, se mantiene hasta más allá de los 80 y los 90 años. De forma similar, en tanto que la producción de testosterona declina gradualmente desde los 55 ó 60 años en adelante, no suele darse en los varones una caída paulatina de los niveles de hormonas sexuales, tal y como sucede con las mujeres.

Por esto, alrededor de un 5% de los hombres después de los 60 años refiere clínicamente síntomas de andropausia: debilidad general, cansancio, falta de apetito, disminución del deseo sexual, pérdida de potencia, insomnio, irritabilidad, dificultades de concentración y disminución del hematocrito, del tamaño testicular y de la movilidad espermática. El porcentaje de muestras espermáticas conteniendo espermatozoides maduros disminuye de 70% a 50%.

puntoverde

En la afectación de la sexualidad, ya Sigmund Freud mencionaba que la peor situación que toca a un hombre es que siga teniendo deseo cuando ya las erecciones fallan.

Por fortuna, a diferencia de la época de Freud, hoy se cuenta con alternativas terapéuticas para solucionar estos efectos. Lo más estudiado ha sido la respuesta sexual del varón durante el climaterio. Los cambios que se han apreciado en hombres que rebasan los 55 años son:

  • Se requiere más tiempo para lograr la erección del pene y más estimulación directa.
  • En conjunto, las erecciones son menos firmes que cuando jóvenes.
  • Los testículos se elevan sólo parcialmente en relación con el perineo, y lo hacen con mayor lentitud que en los varones más jóvenes.
  • Se reduce la cantidad de semen y disminuye la intensidad de la eyaculación.
  • Por lo general se observa una menor necesidad física de eyacular.
  • Se prolonga el periodo refractario, es decir, el espacio de tiempo posterior al coito en el que el hombre es incapaz de lograr una nueva erección y emisión de semen.
  • No se observa el rubor sexual; se reduce la tensión muscular durante la excitación sexual.

De manera general es importante llevar una alimentación sana, realizar una rutina de ejercicio diario de 40 minutos, vigilar el peso corporal, reducir el consumo de alcohol y tabaco, eliminar la automedicación y tener un hobby o espacio propio para el esparcimiento.

La sociedad otorga un espacio a la madurez, siempre y cuando ésta no se muestre sexualmente activa. Ello se ha convertido en uno de los peores mitos de la sexualidad, tanto para hombres como para mujeres mayores de 50 años.

En el caso masculino que nos ocupa, a los mayores de 45 que siguen manifestando interés sexual por las mujeres se les aplican calificativos nada elogiosos, como “viejo rabo verde”, “cebollón”, “viejito carcamán”, “libidinoso”, lo que transparenta una actitud cerrada a la existencia de una sexualidad satisfactoria a ciertas edades.

Simplemente no tiene discusión: la actividad y el ejercicio libre de la sexualidad es una condición de cada ser humano hasta el último día de su vida.

Consejo general para todo hombre mayor de 45 años: es preciso vigilar…

  • Cambios en el estado de ánimo
  • Disminución progresiva de la actividad intelectual y cognitiva
  • Fatiga
  • Depresión
  • Irritabilidad
  • Insomnio
  • Reducción de la masa muscular, que se acompaña de un aumento de grasa corporal (sobre todo del abdomen)
  • Disminución de la fuerza muscular y de la capacidad de ejercicio físico
  • Baja en el deseo sexual y en la calidad de su erección
  • Disminución de la masa ósea (osteoporosis)

Si se observa alguna o varias de estas características, será el momento de visitar al sexólogo para empezar a llevar un control de la andropausia y continuar con una sexualidad plena.

José Jaime Martínez S.

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