Actitudes o Conductas? La respuesta está en el aire.

mar 22, 2012 No Comments by

  

Y es que en el mundo traidor nada hay  verdad ni mentira,Todo es según el color del cristal con que se miraD. Ramón de Campoamor (Doloras)

  ¿Qué son las actitudes?

No es lo mismo mirar el mundo con unos lentes de cristal color de rosa que con unos lentes  oscuros. Nuestras actitudes son los lentes que cada uno de nosotros utiliza para mirar a su alrededor y a sí mismo, o, como dice Robert Dilts, uno de los co-creadores de la PNL,  las actitudes son los filtros a través de los cuales percibimos la realidad.

Nuestras actitudes no son los únicos filtros que utilizamos, los sistemas de representación (visual, auditivo y kinestésico, es decir cómo recogemos y almacenamos la información) también funcionan como filtros de la enorme cantidad de información que recibimos continuamente de nuestro entorno. Los sistemas de representación clasifican la información según el canal sensorial y prestan más atención a unos canales que a otros. Las actitudes juzgan y valoran la información y la filtran en función de la etiqueta que les hayamos asignado. 

Si realizas el siguiente experimento, te puedes dar una idea de como funcionan las actitudes.

Si eres profesora, imagínate que estás a punto de entrar a darle clase a un grupo difícil y antes de abrir la puerta y entrar en el aula de ese grupo difícil piensa: “Es imposible conseguir resultados en esta situación” 

Y ahora pregúntate:

¿Qué ideas te vienen a la cabeza?

¿Qué tipo de cosas te estás diciendo?

¿Qué sensaciones y sentimientos tienes? Fíjate en qué parte del cuerpo localizas esa sensación y dónde comienza y termina la sensación.

Anota en un papel tus impresiones y pasa a realizar la segunda parte del experimento.

Vuelve a colocarte mentalmente en el momento inmediatamente anterior al comienzo de esa actividad o situación difícil de la primera parte de este experimento. Utilizando el mismo ejemplo vuelve a situarte mentalmente en ese momento, justo antes de abrir la puerta y al entrar con el grupo difícil piensa esta vez: “Tengo los recursos suficientes para conseguir buenos resultados”.

Y ahora pregúntate:

¿Qué ideas te vienen a la cabeza?

¿Qué tipo de cosas te estás diciendo?

¿Qué sensaciones y sentimientos tienes? Fíjate en qué parte del cuerpo localizas esa sensación y dónde comienza y termina la sensación.

Anota en un papel tus impresiones y pasa a realizar la segunda parte del experimento.

¿Cuál de los dos pensamientos te ayuda a generar más soluciones?

¿Cuál te ayuda a ser más eficaz y a conseguir más y mejores resultados?

¿Cómo te mueves y actúas cuando crees que tienes los recursos suficientes para conseguir buenos resultados?

Préstale atención a tu diálogo interno ¿Qué tipo de cosas te dices a ti Les ponemos etiquetas a las cosas, y esas etiquetas dirigen nuestro pensamiento en un sentido o en otro. Cuando nos encontramos ante algo que hemos calificado como ‘interesante” nuestras reacciones son muy diferentes de las que tenemos cuando nos encontramos frente a algo que hemos calificado de “aburrido”.

Las etiquetas que le ponemos a la realidad son de muchos tipos.  A grandes rasgos podemos distinguir tres categorías:

1.      Por una parte tenemos las opiniones que formamos sobre la realidad exterior (por ejemplo, los niños son ruidosos, el ruido es molesto)

2.      Después tenemos las opiniones que formamos sobre nosotros mismos, sobre nuestra identidad ( dibujo muy bien,  soy una persona nerviosa)

3.      Por último formamos  valores y escalas de valores, que son los que nos permiten decidir que es más importante y establecer prioridades.  Muchas veces nuestros conflictos internos se deben a conflictos entre valores del mismo nivel (por ejemplo, necesito dedicarle más tiempo a mi trabajo puede entrar en conflicto con necesito dedicarle más tiempo a mi familia)

En cualquiera de esas tres grandes categorías nos encontramos que, con frecuencia, se identifican las actitudes con aquellas ideas que podemos expresar verbalmente y de las que somos conscientes, pero si entendemos las actitudes como los filtros que hacen que prestemos atención a unos aspectos de la realidad y no a otros es fácil darse cuenta de que muchos de nuestros filtros no se expresan verbalmente, sino que los asumimos de forma implícita.

Muchas de nuestras actitudes están fuera de nuestro nivel de atención consciente, lo que quiere decir que reaccionamos ante ellas sin siquiera darnos cuenta.  Puede suceder incluso que esas actitudes implícitas estén  en contraposición con las ideas que defendemos conscientemente.

 Las actitudes y la realidad 

“el mapa no es el territorio”. Korzybski

 

Decir que las actitudes son los filtros a través de los que percibimos la realidad equivale a decir que nuestras actitudes son el mapa que utilizamos para andar por el mundo y, como ya dijo Korzybski en 1941, no debemos confundir el mapa con el territorio, ni nuestras actitudes con la realidad.

Un mapa nunca va a reflejar el terreno con total precisión, ya que para ser totalmente preciso necesitaría incluir absolutamente la misma información que el mundo real y dejaría de ser un mapa.  Los mapas no son “verdad”, si lo fueran no serían mapas, serían el territorio.

De la misma forma cualquier opinión, actitud, o valoración que formemos sobre algo, por su propia naturaleza exige que generalicemos, distorsionemos y eliminemos información. Lo que quiere decir que las actitudes nunca son “verdad” ni  “mentira”, sino una forma de entender una determinada situación.

Decir que las actitudes no son  “verdad” no les resta valor alguno.  Sin actitudes, opiniones y criterios nos  paralizaríamos por el exceso de información y seríamos incapaces de tomar decisiones. Al mismo tiempo ese mismo proceso de eliminación presupone que perdemos parte de la información.

El peligro de este mecanismo inconsciente está en creer que esa generalización es la realidad y existe una gran diferencia entre pensar que algo es “verdad” y pensar que algo es una simple opinión.

Cuando confundimos nuestras actitudes con la realidad le cerramos las puertas al cambio y las actitudes se solidifican. Cuanto más rígidas sean nuestras creencias menos dispuestos estaremos a aceptar los datos que las contradigan o a considerar puntos de vista alternativos y más difícil será que encontremos maneras diferentes de actuar.

“El mapa no es el territorio”,  las actitudes no son la realidad pero, así como un buen mapa nos pueden facilitar el encontrar el camino, una buena actitud nos hace más fácil el desenvolvernos en el mundo que nos rodea y es sobre todo una mapa flexible y abierto que me permite analizar la misma situación desde muchos puntos de vista y generar diferentes respuestas ante cada situación.

 Las actitudes y la conducta 

“Ten cuidado con tus pensamientos, porque se convertirán en palabras,

ten cuidado con tus palabras, porque se transformarán en acciones,

ten cuidado con tus acciones, porque se convertirán en tus pensamientos.”

 anónimo

 Las actitudes no son lo mismo que la conducta pero desde luego influyen en ella.  Por eso Robert Dilts añade que las actitudes, además de filtrar nuestra percepción,  nos dan pautas de conducta. Alguien que piense que tiene mal oído musical y crea que no toca más allá de la puerta es poco probable que intente aprender a tocar el violín, o cualquier otro instrumento musical. Si, por el contrario, esa persona considera que es una buena gimnasta es probable que le dedique tiempo y esfuerzo a esta actividad y destaque en ella.

¿Y tu con qué actitudes y palabras decides programar cada uno de tus días a partir de ahora?

Te deseo el mejor de los aprendizajes.

Por: Martha Isabel Pasquel Losana*

Coach y Trainer en PNL

www.cepnl.net

marthaisapnl@prodigy.net.mx

Profesión Mujer
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