28. Agosto 2008
Luis Buero
Ya lo escribió Shakespeare: aunque tu corazón esté roto en mil pedazos, el mundo no se detendrá a esperar que lo cures. Y cuando se trata de grupos de trabajo, los temas del corazón son generalmente impedimentos para que circule la energía y se cumpla la tarea.
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Carolina Nieto
En ocasiones pensamos que si algo no funciona hay que cambiarlo de inmediato, pero cuando el problema es de fuera, andar cambiando todo tiene costos altos y no nos deja probar bien aquello que puede funcionar. De ahí la importancia de volvernos buenas observadoras de lo que sucede a nuestro alrededor. No se trata de pensar: “nada funciona”, “de nada ha servido mi preparación”, “nunca saldré adelante”, “el mundo es injusto e insensible”, etc.
“Cuando mi jefe pierde el control y se enfada, puede decir algunas cosas que aparentemente no tienen gran significado y que parece que mañana se habrá olvidado todo esto, lo cierto es que mis compañeras y yo nos quedamos resentidas por mucho tiempo”, nos dice una lectora.
La Force
Amelia vivió una odisea en el momento de su jubilación. No sabemos si en otros países suceda lo mismo pero en México, y en la especie llamada burocracia, es en donde podemos ver modernas versiones de la Odisea en vivo y a todo color.
Cuando pienso en lo que he podido hacer en mi vida –tanto en lo familia como en lo profesional– veo junto a mí a quienes me han permitido lograrlo. A veces, cuando cuento los años que han trabajado para mí, me pregunto cuáles son las causas y motivaciones por las que me han acompañado tanto tiempo, y que permanezcan aún conmigo.
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