| Página 1 de 2< |1 | 2 | > |
|
 |
|
|
Artículos relacionados
|
 |
|
Califica
¿Recomiendas este
artículo a otr@s lector@s?
1 = Ni pensarlo
5= Claro que sí |
|
|
De lo pequeño a tus grandes sueños
Es difícil dar el paso de estudiar a trabajar. Cuando estamos en la carrera, en lo único que pensamos es en cuándo se terminará. Deseas comerte al mundo y aplicar todo tu aprendizaje lo antes posible, sin darte cuenta de que ser estudiante es una posición muy enriquecedora y cómoda. Y digo cómoda por el hecho de que no hay problema si te equivocas, porque eres estudiante; inclusive te puedes dar el lujo de experimentar muchas cosas, porque estás aprendiendo; no necesitas saber aún cuál es tu estilo o en qué eres lo suficientemente buena, aprendes de todo y puedes investigarlo en el proceso.
El detalle es que te das cuenta de qué bueno era ser estudiante cuando terminas y te encuentras con la tarea de buscar trabajo. No hablo de trabajos de medio tiempo mientras una estudia, que pueden ser muy buenos, te dan independencia y te hacen sentir productiva. Me refiero a la hora de encontrar trabajo en lo que estudiaste y hacer, por fin, lo que esperaste durante cuatro años, o los que sean de tu carrera. Hay varias razones por las cuales no se encuentra trabajo saliendo de la universidad. La ambición es buena, soñar con ser directora de alguna empresa y luchar por lograrlo te engrandece, pero el problema principal de esta generación es no querer empezar desde abajo; no hay disposición para demostrar lo que se sabe y así ganarse poco a poco el puesto que se desea: se quiere todo desde el principio. Esto sucede más frecuentemente cuando se egresa de una universidad que, se cree, es de las mejores. En ocasiones, cuando se estudia fuera de su país, una se puede considerar mejor que quienes no lo hacen, pero no es así: quien quiere aprender y ser bueno en lo que hace, destaca. Necesitamos aprender que al conseguir trabajo la gente que nos contrata sólo tiene un currículum o una entrevista para conocernos, y no puede saber realmente si somos la persona correcta para el puesto, hasta que empezamos a trabajar. Por esto, muchas veces nos enojamos porque nos dan un puesto más bajo del que creemos ser capaces. La cosa es trabajar y demostrar desde abajo, y así irnos ganando el puesto que queremos. Hay que sembrar y ser consistentes para tener frutos. Tampoco podemos esperar que el trabajo de nuestra vida llegue solo. Conozco a muchas personas que tomaron un puesto con el que no estaban totalmente satisfechas y seis años después lograron trabajar en lo que siempre soñaron. El punto es tener siempre claro hacia dónde vamos y así ir construyendo ese camino para lograrlo.
|