
Haz una lista de toda la gente que conoces en los distintos ámbitos de tu vida: familia, relaciones profesionales, amistades, padres de los amigos de tus hijos e hijas, etc. Piensa en cada una de tus actividades e identifica a todas las personas que son parte de tu vida cotidiana.

Si buscas empleo o nuevos clientes, haz un análisis de cada una de estas personas según su actividad y el tipo de relación que tienen contigo. Separa tu lista en varias categorías: quienes pueden darte empleo, posibles clientes, consejeros para tu negocio, apoyo emocional para una crisis, etc. Según tu situación, podrás elegir a quienes mejor puedan responder a tus necesidades.

Pierde el miedo a pedir ayuda; piensa que así como hoy les pides a ellos que te apoyen, así ellos se sentirán con la confianza para volver a ti cuando te necesiten. Búscalos por teléfono, pídeles una cita y visítalos.

Sé muy sincera con tus intenciones, no juegues doble. Si estás pidiendo empleo, habla directamente y pide lo que necesitas; lo peor que te pueden decir es no. Acepta su respuesta sin resentimientos, pues muchos de ellos no podrán darte lo que tú requieres, aunque esté en su voluntad hacerlo.