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Las mujeres avanzamos, sí... y necesitamos más
todamujer.com
Esta es una excelente hora para hacer recuentos. ¿Qué te parece si los hacemos juntas? El descubrimiento de agua en Marte y la reciente clonación de células madre ocurrida en Corea, ponen de relieve la maravilla del cerebro humano para rebasar cada vez con mayor rapidez las fronteras del conocimiento en nuestro planeta y fuera de él.
¿Por qué, entonces, siguen existiendo la esclavitud femenina (muchas veces disfrazada de servicio doméstico), la trata de blancas, la prostitución y venta de niñas, las lapidaciones de mujeres, la clitoridectomía, los miles de asesinatos anuales de mujeres a manos de sus maridos o ejecutados por bandas criminales organizadas para tal fin? En ello no hay ninguna ciencia, es un asunto ético, cultural, para lo que no se destina ni el uno por ciento del dineral que las sociedades otorgan a la carrera armamentista, a la cibernética o a la espacial. 
Cuando decimos cultural decimos aprendido, impuesto, o bien simplemente reproducido y tolerado. Aunque se sepa que no es natural, que es criminal, se ha llegado a ver como algo "normal". La verdad es que las sociedades no han exigido con fuerza que estos asuntos se consideren prioritarios, aunque han debido pagar un costo muy alto. Se trata de violaciones flagrantes al código de ética más universal, aferradas a estructuras de pensamiento profundamente misóginas. Ve lo que debimos pagar para que ocurrieran cosas tan elementales como aceptar que las mujeres somos personas con derechos, que fuéramos a la escuela, que tomáramos nuestras propias decisiones, que la legislación nos considerara dueñas de la tierra tanto como los varones... Este 8 de marzo celebramos una vez más el Día Internacional de las Mujeres; su origen puede ya no decir mucho a las jóvenes que hoy se mueven por el mundo con mucha más libertad y seguridad. Sin embargo, nunca será suficiente decir que para que esto sucediera debieron moverse lentamente andamiajes que, por increíble que parezca, continúan sólidos. Si vemos más allá de las apariencias, podremos descorrer el velo con el que en ocasiones nos marea la modernidad: aún hay millones de mujeres que están sujetas a formas abiertas o veladas de discriminación y enfrentan este nuevo siglo con obstáculos para garantizar sus necesidades más elementales, como alimentación, educación, acceso a la salud, a una vida libre de violencia, a un trabajo y salario dignos, por mencionar los más evidentes.
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