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Define tus metas reales
Blanca Aurora Mondragón

He descubierto que vivir por ciclos facilita la vida, da oportunidad de verificar avances, logros, fracasos y errores; de recapitular. Y lo que es muy importante, de perdonarnos. Es cierto, de perdonar a los demás, de que nos perdonen pero, lo mejor, perdonarnos a nosotras mismas. Quizá el “borrón y cuenta nueva” no aplique en todos los casos, pero ¿por qué no en lo que consideramos no resultó el año pasado? Perdonar lo hecho, desecho u omitido y también empezar a andar nuevos caminos.
Hace ya algunos años que me fijo “propósitos”, vale decir metas a lograr en este lapso convencional que llamamos año. Algunos han resultado, otros no tanto. Los que no, frecuentemente son asuntos que no van con mi propia esencia, con la propia concepción del mundo y de la vida, o bien cosas tan vagas que de cualquier manera se cumplen sin grandes esfuerzos ni satisfacciones. Cada una de nosotras sabemos cuáles son los puntos fundamentales que debemos evaluar: vida personal (externa e interna, salud, etc.), el trabajo (que suele no ser lo mismo que nuestras aspiraciones profesionales), familia, compañeros de vida, finanzas, estudios, hogar y otros que cada quién tiene en el baúl. Con libreta en mano, es bueno anotar en qué vamos y qué nos falta. De lo que falta, qué es lo que podemos hacer en este 2004. De los sueños generales que tenemos –que suelen ser muy altos– podemos sacar dos o tres metas fundamentales, supeditadas a nuestros propios recursos, no a los demás. Por ejemplo: “tengo 50 años y quiero terminar la preparatoria”. No es válido decir: “si mi esposo deja de ser alcohólico y me da permiso, ojalá pueda entrar a la prepa abierta”. O bien: “si mis hijos no se enferman este año, quizá pueda trabajar aunque sea medio tiempo”. Siempre va a haber obstáculos en el camino, ¿cuáles soy capaz de superar? Ahí está el reto, de eso se tratan las metas. 
Hay propósitos clásicos: adelgazar, dejar de fumar y/o beber, hacer ejercicio, pero ¿son reales?, ¿provienen de la interioridad o de dónde? Además son tan relativos… Bajar de peso, en primer lugar. ¿De verdad quiero adelgazar y por qué? ¿Eso se mide en kilos, centímetros, autoestima, estereotipos? Quizá antes de adelgazar se necesite un proceso de aceptación del propio cuerpo y reconciliación con la comida y el ejercicio, además de un análisis de qué nos tiene atadas a ese deseo, muchas veces insano, o a la obesidad, en caso de que realmente la tengamos. En cuanto a dejar de fumar y/o beber, también se requiere analizar qué carencias o excesos nos mantienen atadas a esos hábitos que dañan la salud, antes de pretender, solamente, dejar las manifestaciones exteriores que dicen mucho más de lo que parecen. El ejercicio de escribir qué somos, qué queremos mejorar, cómo y cuándo lo haremos, ayuda mucho a trazar propósitos verdaderos, a centrar la atención en aspectos más esenciales (sin decir que aquéllos no lo sean) de la vida de cada una. Porque generalmente en el deseo (sólo) de adelgazar, a muchas mujeres se les va la vida y la inteligencia, así como gran parte de su energía vital, que podrían aprovechar en cosas mucho más interesantes y fundamentales para su presente y su futuro.
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