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Ganancias duraderas para quienes más queremos
Luz María Rodríguez Ensuástegui
Más de alguna vez habrás escuchado hablar de la importancia que tiene desarrollar en los peques la capacidad de demora. ¿No? Bueno, pues acomódate bien en la silla, porque ese es nuestro tema el día de hoy. ¡No te arrepentirás!
La capacidad de demora es uno de los tres rasgos del carácter que todas y todos debemos tener. Nos enseña a jerarquizar y a priorizar en aras de obtener, más allá del placer inmediato, ganancias más duraderas, profundas y estables. Esta enseñanza se da en el núcleo familiar: es parte de los límites claros y firmes por los que todo ser humano debería pasar en la infancia temprana, y se convierte en uno de los principales ingredientes para no cometer delitos y dar con los huesitos en la cárcel. Hagamos tierra y veamos algunos ejemplos: - El impulso de los chiquilines es tomar entre sus manos lo que llama su atención o les gusta. Si ese objeto pertenece a otra persona y ésta no desea que el niño o la niña lo tome, se deberá enseñar en ese momento que tal objeto no le pertenece y no lo deberá tomar. El niño deberá aguardar y respetar lo ajeno.
- El impulso del niño o la niña puede encaminarse a gastarse todo el dinero de su domingo o mesada. Ahí tenemos una buena oportunidad para enseñarle a abstenerse y esperar un bien mayor, a través del ahorro.
- Los y las niñas son dadas a querer todo a la vez: salir a jugar e ir a ver el programa favorito de la televisión, ir al cine con los papás y quedarse a jugar con los primos. En la juventud aparece cuando quieren estar todo el tiempo con el novio o la novia y, al mismo tiempo, obtener un título profesional.
¿Ya cachas por dónde va la cosa? La temprana infancia es el momento oportuno para enseñar a niñas y niños a jerarquizar y marcar prioridades, a fin de obtener logros más duraderos y satisfactorios. Algo que no debemos descuidar, amigas, es que esto debe enseñarse NO por la vía de la IMPOSICIÓN, el legalismo o las amenazas, que infunden temor. Sino por la vía de la reflexión profunda y la convicción, con base en el discernimiento de juicios de valor. Los chicos tienen una enorme capacidad de comprensión; basta que padres y madres pongan a su disposición elementos de análisis auténticos.
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