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Suma y vencerás
Carolina Nieto
Ser llanera solitaria era posible en épocas antiguas, cuando bastaba ser buena en algunas cosas para tener éxito. Aún más: grandes empresarios lo eran sin mayor educación formal, simplemente aprendían de aquello que les daban en su casa, no por ello menos útil, pero ciertamente sin gran formalidad.
Hoy en día hacer empresa implica saber muchas cosas más; así lo obligan la complejidad tecnológica, los cambios abruptos, la globalización que trae cambios de cultura y de estilos de vida, los medios de comunicación que aceleran el intercambio de información. La creatividad que lleva la innovación permanente exige retos impensables en generaciones anteriores. Las empresarias modernas necesitan conocer muy bien su mercado, tener claridad en el servicio o producto que ofrecen. Requieren de estrategias para dar a conocer su oferta, y de formas innovadoras para introducirla al mercado. También tienen frente a sí el reto de hacer muy eficiente su operación y bajar al mínimo los costos, pues la competencia es intensa en todos los ámbitos. Se necesita conocer herramientas y metodologías modernas y estar al día con lo que sucede en el mundo y en el país. Todo esto no se da en maceta, ni se tiene dentro de la casa o la organización. No hay forma de estar actualizada y clara sobre las posibilidades futuras si no se participa en comunidades que ayuden a conocer todos estos aspectos más de cerca. Tratar de conseguir el éxito como llanera solitaria no es posible, porque no pueden tenerse todas estas habilidades en una sola persona o en una sola empresa. El valor de trabajar en equipo Agruparse es la palabra que viene al caso, buscar redes, como se dice actualmente. Contar con redes de aprendizaje frente a los cambios, y con redes de apoyo para hacer más eficientes los procesos de la empresa. Compartir nuestra visión y conocer la de otras empresarias que buscan un camino común, una experiencia reveladora. Esto es lo que nos hace falta a quienes emprendemos en este nuevo mundo.
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