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Trastornos de la alimetación

Psic. Larissa García de Alba

Sociedad Psicoanalítica de México

Durante los últimos años ha existido un incremento considerable en la prevalencia de los trastornos de la alimentación, lo cual no significa que haya surgido una nueva patología, ya que se tiene registro de dichos cuadros clínicos desde la edad media, en donde, evidentemente, existía otra realidad sociocultural; sin embargo, respondían a necesidades similares, es decir, la manifestación de un conflicto psicológico.

Es común el inicio de los trastornos de la alimentación en la adolescencia con la preocupación por la figura, provocando la presencia de intentos repetidos por perder peso, tanto con dietas exageradamente estrictas y desproporcionadas, así como el abuso de ejercicio, lo cual, conforme avanza el tiempo, se puede ir agudizando, hasta llegar a la utilización de otros métodos como laxantes, vómito autoinducido, entre otros.

La Anorexia Nerviosa se caracteriza por el rechazo a mantener el peso corporal en los valores mínimos normales. Por otro lado, la Bulimia Nerviosa se caracteriza por episodios recurrentes de voracidad (atracones), seguidos por conductas compensatorias inapropiadas como el vómito autoinducido, el abuso de fármacos laxantes y diuréticos u otros medicamentos, el ayuno o el ejercicio compulsivo. Una característica esencial tanto de la Anorexia como de la Bulimia es la alteración de la percepción de la forma, peso o tamaño corporales, expresado en un miedo intenso a ganar peso, el cual no desaparece aunque la persona pierda kilos de forma importante. En realidad, el miedo va aumentando conforme se presenta la disminución de peso.

Las conductas obsesivas en los desórdenes alimenticios son comunes, por ejemplo contar constantemente las calorías, pesarse de forma compulsiva en la báscula, medirse constantemente, el ejercicio, entre otros. En la Anorexia, la pérdida de peso de manera significativa, hace que el trastorno sea identificable muchas veces a simple vista; sin embargo, en la bulimia, la baja de peso puede no ser tan notoria, ya que es común la oscilación del mismo, incluso dándose este desorden en un peso “normal” o en alguien con sobrepeso. Dicha oscilación puede ser comprendida, debido a la alternancia de episodios de atracones con períodos de ayuno.

Al verse afectada de manera directa uno de los vínculos más importantes que tenemos con la vida, la comida, el organismo es el que resiente en su mayoría los estragos de dichos trastornos de la alimentación, presentándose síntomas, tales como, baja de peso, debilidad, caída de cabello, piel reseca, arritmias cardíacas, intolerancia al frío, anemia, úlceras, deshidratación, entre otros. En referencia a los estados emocionales, al tratarse de un problema psicológico, es común encontrar presencia de ansiedad, estados de ánimo bajos (tristeza), así como manifestaciones de los mismos, como episodios de insomnio.

En la Bulimia los atracones son un elemento fundamental, el cual podría definirse como el consumo excesivo de comida, normalmente de alto contenido calórico, en un periodo corto de tiempo (por lo general menor a dos horas). Es común que, durante el atracón, se experimente una sensación de pérdida de control, lo que provoca que dicho evento pueda darse compulsivamente, siendo difícil detenerse o controlarlo con facilidad. En el atracón hay una doble influencia, por un lado, el cuerpo, al ser sometido a periodos largos de ayuno, pide enérgicamente el consumo de alimento, y por otro lado, el componente psicológico que busca la saciedad del hambre emocional con la misma fuerza. Sin embargo, una vez que el atracón culmina, son comunes los estados depresivos y los pensamientos autodestructivos, ya que la pérdida de control no sólo es externa, sino que el mundo interno se llega a experimentar de la misma manera.

En muchos casos, el atracón en sí mismo actúa como mecanismo de alivio de síntomas de ansiedad y síntomas depresivos. Es decir, es una clara y directa respuesta a una situación de estrés ingobernable. En otros casos, es en realidad la purga lo que logra el verdadero alivio de los síntomas depresivos, y en un tercer subgrupo de pacientes, los síntomas depresivos están antes, durante y después del ciclo atracón-purga.

Los trastornos de alimentación tienen mayor incidencia en las mujeres, aunque en los últimos años la población masculina ha tenido un aumento considerable. Es importante contemplar la influencia de nuestra sociedad en el desarrollo de estas patologías. Por un lado, hoy en día la mujer es valorada por su apariencia más que por sus atributos intelectuales, en donde la cultura la coloca en una situación de reproducción y cuidado de los hijos. Con mayor fuerza las mujeres han comenzado a involucrarse en el ámbito laboral; sin embargo, ha sido un camino complicado por la discriminación hacia ellas en dicha actividad, sin dejar de lado la exigencia en cuanto a los atributos físicos; lo cual implica que las mujeres, para poder ocupar un lugar, no sólo tienen que tener la capacidad intelectual, sino también los atributos físicos, lo cual facilitara su entrada en el mundo laboral.

A su vez, estamos viviendo la época del “culto al cuerpo”, en donde, en un mayor grado, el sexo femenino está inmerso, es decir, existen muchas actividades enfocadas al cuerpo: dietas, ejercicio, masajes, en donde el objetivo es la apariencia. Hoy en día, el concepto de belleza ha cambiado, las mujeres bellas son más delgadas que en la antigüedad, en donde ha surgido toda una revolución, como los productos “Light”, la “talla cero”, entre otros. Pero no se puede dejar de lado el sexo masculino en toda esta influencia cultural; por un lado, con mayor frecuencia están invirtiendo tiempo y esfuerzo en su apariencia personal, y por el otro, los estándares de belleza que manejan están cambiando, se sigue considerando a las mujeres frondosas, con curvas y bellas; pero cada vez más se comienza a considerar la delgadez extrema como algo atractivo. De manera conjunta, la presión y la exigencia hacia el rol femenino aumentan y justifican la búsqueda de cuerpos extremadamente delgados.

Por lo tanto, es importante tener en cuenta que hoy en día, los trastornos de alimentación se hacen presentes con mayor frecuencia y aunque hablamos de trastornos con componentes totalmente emocionales y psicológicos, estas enfermedades también están siendo reflejo del vacío y la superficialidad en la que nos estamos acostumbrando a vivir.

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