 Una feminista seguro afirmaría que Dios puede corregir ahora su obra, creando primero a Eva, la cuál le daría precisas indicaciones al Altísimo de cómo hacer a Adán. Pero en términos generales, la fantasía humana, redentora por cierto, plantea siempre fundar nuevas sociedades galácticas enviando a los mejores a reproducir la vida. Es decir que, teóricamente, de partir un cohete inmigratorio hacia al ignoto planeta “B” llevaría en sus butacas a los grandes científicos, atletas, arquitectos, filósofos, místicos y deportistas, más, obviamente, a la oveja Dolly, el perro Lassie, y el delfín Flipper, es decir, una especie de Arca de Noe tripulada por una selección manipulada de los brillantes. Eso nos permitiría imaginar una nueva civilización más justa, sana física y espiritualmente, una humanidad perfecta perseverando en una idea de evolución constante, positiva e incondicional. Pero la realidad histórica siempre mostró otra cosa. ¿Por qué? Porque desde épocas inmemoriales pasando por las peripecias de Colón, la colonización de Oceanía, y demás parajes insólitos para ese momento, las condiciones de posibilidad de llegar vivos a esos lugares extremos siempre fueron escasas y limitadas. Por eso las naves se llenaban de presos peligrosos, condenados a muerte, asesinos terribles, más algunos menesterosos, esclavos y discriminados en general. Para peor, con mayoría masculina, como se ve. Si, ellos fueron los pioneros, los adelantados que fueron a poblar la otra parte del orbe, arrasando con todo lo que encontraron. ¿Por qué ahora habría de ser diferente, si el mencionado planeta no está a la vuelta de la esquina, si no a 20,5 años luz de nosotros? ¿Quién se va a subir al Challenger que nos lleve, sabiendo que si salta un fusible en el bondi interplanetario te quedarás flotando a un costado de la Vía Láctea, como caballito de calesita eterna? De nuevo, no lo duden, mandarán al infinito al mono con navaja, a un surcoreano francotirador que liquida estudiantes, a la chica que sale del televisor en la película La Llamada, y a los mosquitos invencibles de Buenos Aires. ¿Conclusión? Dentro de millones de años seguirá habiendo picadas automovilísticas mortales de adolescentes en las calles, piqueteros sin trabajo, crímenes irresueltos en los countries y grandes mayorías entreteniéndose con Gran Hermano y Bailando por un Sueño, y ansiando que aparezca un nuevo planeta donde emigrar.
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