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Reduce tu estrés

Alejandra Rullán

¿Por qué será que la mayoría de nosotras pensamos y pensamos en cómo funcionar mejor, a pesar del estrés que traemos encima? Ésta es una de las muchas preguntas que preocupan a las amigas de todamujer, decididas a hacer algo para reducirlo.

Empecemos por reconocer los tipos a los que estamos expuestas diariamente:

Físico: Afecta física y directamente a nuestro cuerpo debido a un cambio de temperatura, a la agresión de algún animal peligroso o a una herida, una quemadura o un accidente.

Metabólico: consiste en un exceso de "energía derrochada" o "mal utilizada" al que sometemos a nuestro organismo, y que le impide llevar a cabo un metabolismo 100% eficiente. Por ejemplo, llevar una dieta muy alta en grasas animales (saturadas) implica un grado de estrés para nuestro organismo.

Mental o emocional: es el que nos provocan sentimientos de desesperación, intranquilidad o frustración.

Es casi imposible eliminar por completo el estrés de nuestras vidas; pero al menos podemos prevenirlo en gran medida aprendiendo a cuidar de nosotras mismas, trabajando con límite y alternando el trabajo con actividades cotidianas que realmente disfrutemos.

Para aquellas ocasiones en las que no es posible prevenir el estrés, podemos aprender mejores formas de manejarlo. Los siguientes son tan sólo algunos consejos que puedes poner en práctica.

Hazte el propósito de...
Comer mejor y ejercitarte más. Empieza con cambios pequeños y sencillos, como hacer diariamente 15 minutos de caminata o comer dos frutas al día.

Promete solemnemente cuidar de ti misma las próximas 24 horas. Concéntrate en hacerlo día con día.

A lo largo del día, detente y pregúntate: "¿Hay en este momento alguna mejor manera de cuidar de mí misma?". 

Estrésate menos
¡Simplifícate la vida! Recuerda que el ejercicio es una de las mejores maneras para reducir el estrés y "aliviar" la depresión común.

Organiza con tiempo tus actividades; así habrá menos eventos inoportunos y de último momento.

¡Pinta tu raya entre el trabajo y tu hogar! Implanta alguna actividad que denote este cambio, como darte un baño relajante, un periodo de ejercicio o un cambio de ropa.

Evita el trabajo atrasado. Recuerda que el trabajo difícil no es otra cosa que la acumulación de esas cosas sencillas que no hiciste cuando debiste hacerlas.

Tu alimentación
Procura comer frutas y verduras como colaciones entre comidas, en lugar de alimentos cargados de azúcares, grasas, ¡y calorías!

En una escala de hambre del 1 al 10, para de comer cuando alcances un nivel de 6 ó 7.

Haz tus compras de supermercado con una lista en la mano, ¡y con el estómago lleno!

Come menos y mastica más.

  • Vela por la salud de tu cuerpo... y de tu corazón
  • Haz algo por perder esos "kilitos de más".
  • Mantén tu presión por debajo de 140/90.
  • Hazte revisar frecuentemente de tus niveles de colesterol en sangre.
  • Procura no fumar.
  • Que en tu dieta no haya exceso de grasa, azúcares simples y sal.
  • Ejercítate por lo menos 30 minutos la mayoría de los días de la semana.
  • Cambia tu forma de pensar para reducir la frustración y los sentimientos hostiles.
  • Busca momentos diarios para relajarte.

En cuanto a las vacaciones
Tómate "vacaciones de 5 minutos" durante el día, para eliminar la tensión acumulada.

¡La tensión durante las vacaciones es terrible! Pregunta a tu familia qué fue lo que más y lo que menos le gustó de las vacaciones anteriores. Discute con ella nuevas ideas para este año.

Utiliza tus vacaciones para relajarte. Por ejemplo, si tanto tour te agobia, reduce tu lista de "cosas que hacer" y "lugares que visitar" a la mitad.

En tus vacaciones con los demás...
Recuerda que el secreto para una gran relación es tratar todas las "riñas" como "incidentes", y ninguno de los incidentes como riñas.

Devuelve siempre cada uno de los piropos que te digan y cada uno de los favores que te hagan; de preferencia, ese mismo día.

Elimina la mayoría de los no de tu vocabulario. Por ejemplo, en lugar de decir: "¡no azotes la puerta!", dí: "por favor, cierra la puerta con cuidado".

Habla menos, y dí más.

Odia menos y ama más.

Tu salud
Elige como tu médico de cabecera a uno que tenga buen sentido del humor. Alguien con quien puedas reírte y sentirte relajada.

Si por alguna razón tu médico no es capaz de hacer un diagnóstico definitivo al cabo de varias consultas, busca una segunda opinión.

Viendo hacia el futuro
Cuida muy bien de ti para que así puedas ayudar más a otros.

Cambia tu forma de pensar y de vivir, y dile adiós a la prisa, a las preocupaciones y al enojo.

¡Haz buen uso de la soledad! Usa el silencio para planear, pensar, meditar y relajarte.

Haz una lista de todas aquellas personas a las que necesitas perdonar. Perdónalas.

Sea lo que sea, hagas lo que hagas, ¡nunca pierdas la esperanza!

Aprende a disfrutar plenamente de la vida y a hacer uso liberal de la siguiente regla de oro: Trata a los demás de la manera que te gustaría ser tratada.

La próxima semana te daremos un test para ver cómo manejas el estrés.

Quedamos pendientes...

 

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