 De lo perdido lo que aparezca, dice el refrán. Aprovechemos las que sí conocemos y favorezcamos su reproducción. Existen algunas cuyo manejo se ha popularizado a lo largo de los siglos, pero que aún no terminan de revelar todos sus secretos. Las plantas medicinales están ahí, a la espera de ser utilizadas y, con ingenio, paciencia y sabiduría, encontrarles sus gracias. Una vez identificadas y conocidos sus poderes, el siguiente paso es la experimentación. Así, no es la misma cantidad de hojitas de hierbabuena que necesitamos para hacer un tecito digestivo que las necesarias para hacer una cataplasma, por ejemplo. El tema es apasionante y regresaremos sobre él. Por lo pronto aquí te damos una probadita del poder de cuatro plantas medicinales. AJO. En sudamérica se usa como diurético y preventivo contra las fiebres. ALTAMISA. Se cultiva en el valle de México, Morelos, San Luis Potosí y Veracruz, entre otros. Se utiliza toda la planta. Una infusión estimula la digestión. HIERBABUENA. Originaria de Europa, se cultiva en sitios húmedos. Es digestiva y se ocupa en casos de náuseas espasmódicas; también se recomienda contra las lombrices. TEJOCOTE. Conocida como "texocotl" y cultivada en climas templados y fríos, se produce en varias zonas de nuestra república; particularmente abunda en el valle de México. El fruto se aprovecha para combatir la tos, y la raíz como diurético. |