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Alcanza tu punto de equilibrio

Martha Isabel Pasquel Losana

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Equilibrar nuestros roles no significa estirar el tiempo para cumplir con cada uno sólo por cubrir el expediente o para demostrarle a los demás lo maravillosas que somos; para lograr una auténtica armonía debemos buscar en nuestro interior lo que es realmente importante según nuestros valores e intereses

En las culturas orientales, conseguir la armonía es la clave de la felicidad y la plenitud. De unos años para acá, en las sociedades occidentales se pone cada vez más énfasis en alcanzar este sueño dorado de tener el ansiado equilibrio en todo.

En una gran metrópoli como la ciudad de México, con las grandes distancias, los índices de contaminación y el grave desempleo, es difícil que alguien se salve del estrés. Particularmente las mujeres que desempeñamos tantos roles nos vemos obligadas a repartir lo mejor posible el tiempo con que contamos, aunque inevitablemente se nos complica la vida y entonces sentimos frustración porque descuidamos varios de estos roles por querer hacerlo todo perfecto.

Steven R. Covey en su bestseller Primero lo primero, dice que sólo algunos momentos de crisis nos hacen ver con claridad que lo que podemos hacer con nuestro tiempo no se relaciona con lo que consideramos lo más importante, pues conocerlo y hacerlo, en lugar de simplemente responder a lo que es urgente, resulta fundamental para determinar nuestras prioridades.

Entre lo urgente y lo importante

Si hicieras un sencillo ejercicio para determinar qué tan diferente percibes lo urgente de lo importante te sorprenderías. Desde el punto de vista de los expertos de la Programación Neuro-lingüística (PNL), “percepción es realidad” y esa realidad que tu cerebro representa crea a su vez nuevas conexiones y respuestas.

Si yo te pidiera que pusieras una pantalla en blanco frente a ti y recordaras un momento en el que hiciste algo urgente, ¿cómo son las imágenes que percibes, así como los sonidos y las sensaciones? La mayoría diría que es una película muy rápida, a colores; que estás dentro de la película; que te mueves rápido; los sonidos también se barren con rapidez y existe una sensación de angustia en tu pecho y tal vez, te late más rápido el corazón o sientes cierta presión en ambos lados de la cabeza.

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Ahora, recuerda otro momento en el que hiciste algo importante para ti, ¿cómo son las imágenes que percibes, los sonidos y las sensaciones a diferencia de la situación anterior?, ¿qué cambió? Como cada persona lo percibe diferente, es decir, tiene un “mapa de la realidad”, descubre cómo recuerdas esos momentos en los que hiciste algo urgente y algo importante.

Una percepción como la primera, es decir la de lo urgente, te trae de vuelta adrenalina pura y te activa, sirve para tener presentes tus estados de alerta. El problema es que si sigues inmersa en lo urgente terminas con estrés, cansancio y no precisamente con el mejor de tus estados para fluir en la vida.

En cambio, cuando activas la que te trae un recuerdo de haber hecho algo importante, te sientes bien, en paz contigo misma y es como un motor para desplegar las imágenes de tus sueños más anhelados.

Dice Covey que “cuando pensamos en equilibrar nuestros roles, es básico considerarlos como compartimentos de nuestro tren llamado vida. Algunas de estas necesidades básicas son: espirituales, físicas, mentales y sociales”. Equilibrarlas no es estirar el tiempo para cumplir cada una sólo por cubrir el expediente o para demostrarle a los demás qué maravillosas somos, ni dejar que las necesidades nos señalen nuestra misión de vida.

Si nuestras prioridades son correr todo el día para ser la mujer “10” y cumplir con todo y todos, pagaremos un precio demasiado alto para conseguir inconscientemente el reconocimiento de los demás y nunca nos daremos el espacio para definir lo que es importante para nosotras, que al final de cuentas es lo que nutre nuestra alma y espíritu.

Si tú has padecido de lo anterior seguramente ya te diste cuenta de que nadie reconoce todo tu esfuerzo; no te gusta la forma en la que estás viviendo; no te alcanza el tiempo para nada; posiblemente estás padeciendo daños psicosomáticos y sueñas con volar al “país de nunca jamás” para tomarte un respiro esencial.

Síndrome de la perfección

Quizá también seas de las ejecutivas que consciente o inconscientemente se ha instalado en el odioso “síndrome de la perfección”, estás respondiendo a un filtro de dirección o “metaprograma” externo, en el que te dejas influir por todo lo que te dicen y recomiendan.

Eres un poco insegura, superficial algunas veces y vives obsesionada por tu apariencia y por agradar a los demás. Al final de cuentas te dices constantemente: ¿a quién no le gusta ser aceptado, reconocido, alabado, gratificado y amado?
Vivir en el externo significa moverte en el “¿me veo bien?”, “¿qué piensan los demás de mis ideas?”, “¿estoy haciendo todo bien?”

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El problema de este metaprograma es que nos concentramos y cultivamos sólo el factor externo y cuantificable, en detrimento del interno o cualitativo. Es básico, por ejemplo, traer un carro del año; tener una casa de buen tamaño en una colonia renombrada; un guapo y simpático marido; tener un puestazo en tu empresa; ser reconocida como la mejor entre tus compañeros, etcétera.

Si te preocupa ser aceptada por los demás al punto que incluso te has olvidado de ser tú misma, pensar por y para ti misma y definir tus valores, es decir tus criterios internos de dirección y acción, un ejercicio que puedes comenzar a realizar para volver a tu centro y lograr el tan ansiado equilibrio es el siguiente:
1. Pon tu música instrumental favorita y siéntate cómodamente.
2. Respira profundamente, cierra tus ojos y mientras respiras, ve entrando más y más profundo en ese tu espacio de seguridad en el que te sientes muy bien.
3. Ya que estás ahí, fíjate muy bien como son las sensaciones de bienestar y en qué parte del cuerpo las sientes; también nota si hay sonidos, cómo es la temperatura de tu cuerpo y si existen imágenes y colores y cómo son.
4. Ahora que ya tienes las imágenes, sonidos y sensaciones de estar en tu centro, imagina que estás dentro de una esfera dorada. Siéntate derecha y siente como un hilo de oro que se desprende del centro de la esfera te jala y te traviesa de la cabeza a los pies para ubicar tu centro de gravedad perfecto.
5. Desde tu centro de gravedad perfecto, comienza a duplicar las sensaciones, imágenes y sonidos de bienestar, armonía y plenitud y comienza a girarlos dentro de ti suavemente.
6. Fíjate ahora cómo te sientes y cómo está tu espalda, tus hombros, tus apoyos y tu postura en general.
7. Respira profundamente y ve regresando poco a poco aquí y ahora sintiéndote maravillosamente.
8. Repite este ejercicio a diario preferentemente por las mañanas y antes de irte a dormir. Antes de 21 días habrás generado un estado pleno de armonía, equilibrio y bienestar para evolucionar cada día.

Cuando tú vuelves a tu centro y a tu esencia descubres tus maravillosos recursos internos; despliegas tus alas y dejas que tu verdadero yo fluya e ilumine tu camino. Sólo haz la prueba y te verás, escucharás y sentirás en otra dimensión.

*Coach y Trainer en PNL. Email: info@cepnl.net
 

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