Definitivamente, no es tarea fácil el desarrollo de glúteos fuertes y tonificados, pues son músculos que muestran una gran tendencia a debilitarse y a aumentar de longitud con la inactividad. Sin embargo, aún cuando la forma que tenga nuestro cuerpo, y en especial los glúteos, depende en primer lugar de la genética (estructura ósea y muscular de cada persona) que es determinante, se puede hacer mucho por mejorarla.
Tener unos glúteos fuertes es algo fundamental para la estética de nuestro cuerpo. Para lograr esto hay ejercicios específicos que pueden ser sin peso extra (como los que te sugiero aquí), o puedes hacerlos en un gimnasio con la ayuda de peso libre o aparatos especiales.
Otro aspecto muy importante son los hábitos alimenticios. Éstos determinan en gran medida la cantidad y rigidez de nuestros músculos y la consistencia de la piel. Sin olvidar que fumar y consumir café, refrescos y bebidas alcohólicas en exceso también los afectan, reflejándose en la presencia de celulitis.
Para reafirmar los glúteos, el consejo más sencillo, seguro, garantizado y fácil de seguir es corregir la postura. Ésta es más importante que la propia forma del cuerpo. Si con ella enalteces los glúteos, éstos -y el resto del cuerpo- lucirán mejor de lo que son naturalmente.
Camina con la espalda recta, el abdomen contraído, la cabeza erguida, la barbilla levantada y el cuerpo ligeramente hacia delante. Si tu postura constante es echada hacia atrás y con el abdomen salido, aunque los tengas, nunca lucirás unos glúteos hermosos y bien delineados. Prueba diferentes posturas ante el espejo y hazte el firme propósito de mantener la mejor de las posturas durante todo el día. Llegará un momento en que se vuelva habitual y te sentirás complacida con los resultados.
Revisa los ejercicios que te sugiero a continuación. Si los practicas todos los días (o por lo menos 3 a 4 veces por semana) por las mañanas o por las noches, forzosamente tienes que percibir los cambios. Recuerda que el trabajo de glúteos hay que hacerlo a ritmo lento y controlado, descomponiendo muy bien el movimiento.
Sentadilla recta
1. Ponte de pie con las manos en la cintura, las piernas más separadas
que la distancia marcada por los hombros, las rodillas ligeramente dobladas y las puntas de los pies hacia fuera
2. Con la espalda recta, el abdomen contraído y la cadera hacia delante, baja lo más que puedas sin separar los talones del piso
3. Sostén esta posición unos segundos y regresa a la posición erguida
TIP: El secreto de este ejercicio está en conservar la cadera en línea recta con el resto del cuerpo, sin que se vaya para atrás mientras aprietas los glúteos.
Sentadilla hacia atrás
1. Ponte de pie, con las piernas separadas siguiendo la línea que marcan los hombros; las rodillas ligeramente flexionadas y las puntas de los pies hacia el frente, de manera que queden paralelos. Eleva los brazos estirados hacia el frente
2. Flexiona las rodillas, llevando el pecho hacia delante y la cadera hacia atrás
3. Sostén esta posición unos segundos y regresa a la posición erguida
TIP: El secreto de este ejercicio está en echar la cadera hacia atrás, separar los glúteos y apretarlos durante todo el movimiento.
Como con cualquier otra rutina de acondicionamiento físico, es necesario seguir ciertas pautas para lograr los objetivos que se desean:
Es indispensable ser constante
• Realiza siempre ejercicios de estiramiento al acabar cada sesión
• Progresa en el tiempo con la idea de mejorar: aumenta repeticiones, series, el peso, el número de sesiones y/o el tiempo que destinas a este tipo de acondicionamiento
• Combina estos ejercicios con otros de tipo aeróbico (caminata, elíptica, carrera, bicicleta o spinning) sin olvidar el entrenamiento de otros grupos musculares.
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