A final de cuentas, lo impostergable es el uso del condón.
La eficacia de un gorrito muy particular
De acuerdo con diversos estudios científicos, como el realizado por la Food and Droug Administration (FDA) de Estados Unidos, el condón reduce 10 mil veces la transferencia de fluidos, disminuyendo significativamente el riesgo de transmisión del VIH.
El condón más distribuido y utilizado en todo el mundo es el de látex, que es sometido a las pruebas de laboratorio establecidas en las regulaciones sanitarias internacionales y nacionales. La Norma Oficial Mexicana establece las especificaciones sanitarias de los condones de hule látex; sus condiciones de empaque y almacenamiento, así como los métodos de prueba se encuentran controlados.
Estudios recientes sobre la eficacia del condón concluyeron que su uso correcto y constante protege hasta en un 95% de contraer la infección por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). Y sólo su uso incorrecto puede dar lugar al margen de error sobre el índice de efectividad.
Si te parece exagerada la insistencia de protección, lee lo siguiente: en México, según datos de la Comisión Nacional para la Prevención del Sida (Conasida), esta infección suma a sus filas alrededor de 4 mil nuevos casos cada año. Y agárrate: de esta cifra más del 95% ocurre por transmisión sexual desprotegida.
Facilitadores de VIH
El VIH no es el único peligro que enfrentamos hombres y mujeres. Cada vez es mayor el número de personas que viven con algún tipo de infección contagiada por vía sexual. Información oficial de la Secretaría de Salud asegura que algunas de ellas, como la candidiasis, tricomaniasis, sífilis y herpes genital, facilitan la penetración del VIH al organismo.
La enfermedad inflamatoria pélvica, resultado de algunas infecciones sexuales como la gonorrea y la clamidiasis, afectan a los órganos reproductores femeninos, llegando a ocasionar esterilidad.
Otro caso severo es la infección por virus del papiloma humano, asociada al desarrollo de cáncer cérvico-uterino (segunda causa de muerte entre las mujeres mexicanas).
Embarazos no planeados
En México, la incidencia de embarazos no planeados en adolescentes y jóvenes de entre 15 y 25 años se estima superior a 60%, y representa el 23% del total de los embarazos en el país.
Pero los efectos de la irresponsabilidad no se quedan ahí. También se agregan las infecciones infantiles adquiridas por transmisión perinatal, tales como sífilis, gonorrea, herpes, hepatitis B, papiloma y VIH. La mayoría de los niños que adquieren cualquiera de estas infecciones dentro del útero, durante el parto o en la lactancia, son hijos de personas infectadas por relaciones sexuales desprotegidas.
Reconociendo a la a por la colita...
Lo mejor, chavas, es usar condones siempre, desde el inicio hasta el fin de cada relación sexual con penetración -ya sea anal, vaginal u oral. El uso correcto implica seguir una serie de pasos para lograr mayor eficacia. Como cuando aprendimos a escribir, reconozcamos a la a por la colita.
recauciones indispensables:
Guardar el condón empaquetado en lugares frescos y secos. Si se transporta puede ser en la bolsa delantera del pantalón o falda, en la camisa, bolsa de mano, cajetilla de cigarros, caja de chicles, cangurera... pero nunca en la cartera, bolsa trasera del pantalón o falda, ni exponerlo a calor excesivo o al sol.
Usar un condón nuevo cada vez que se tengan relaciones sexuales anales, vaginales u orales.
Nunca usar condones cuyo empaque esté dañado o descolorido por deterioro; verificar que al oprimir el empaque se forme una pequeña bolsa de aire dentro. Ver su fecha de caducidad o de fabricación (no debe pasar de tres años).
No abrir el empaque con uñas, dientes o navajas, pues puede se dañar el condón.
Aplicar lubricación adicional reduce la posibilidad de ruptura del condón y aumenta el placer. Se recomienda usar sólo lubricantes basados en agua. Nunca usar lubricantes basados en aceites o petrolatos, tales como vaselina, aceites de bebé o cremas de belleza, pues dañan el látex y ocasionan ruptura por pérdida de elasticidad. También irritación de mucosas y eventuales infecciones.
Colocar el condón una vez que el pene está erecto y antes de tener contacto con vagina, ano o boca. Si el pene no está circuncidado, retraer el prepucio y colocar el condón.
Sujetarlo por la punta y desenrollar hasta la base del pene erecto, dejando espacio en la punta del condón y asegurándose de sacar el aire. El aire atrapado puede causar la ruptura del condón. Si no puede desenrollarse es porque está al revés y debe voltearse.
Después de la eyaculación, y con el pene aún erecto, sostener firmemente el condón por la base del pene y retirarse, evitando derramamiento de semen dentro de la vagina, ano o boca.
Tirar el condón a la basura anudándolo.
¡Felicitarse por ser una pareja tan responsable y que en verdad se quiere!
Reconociendo posibles fallas:
El condón como medida de barrera puede fallar por tres razones. En orden de frecuencia:
uso inconstante (no se usa en todas las relaciones sexuales); uso incorrecto (no se usa desde el principio hasta el final de la relación sexual, ni se cuidan los pasos que ayudan a evitar fallas); y
por deslizamiento (que el condón se salga completamente del pene), o ruptura durante la relación sexual o al retirar el pene.
La inconstancia en el uso obedece a circunstancias de índole económica, cultural y psicológica. Hay que derribar las tontas ideas de que "siempre tendremos más suerte que la chica de al lado".
Recuerda siempre que la mejor relación sexual es la que se piensa. Y el mejor condón es el que se tiene y se usa correctamente.
¿Te sirvió saber todo esto? ¿Platícanos!