 No podemos forzar a alguien que piensa o diga lo que nosotros queremos. Aunque nos rompamos la cabeza ideando diferentes estrategias no funciona. Aquello que piensas lo sabes SOLAMENTE TÚ. Habrá por ahí gente que sepa leer el pensamiento, tal vez uno en un millón, pero los seres comunes como ustedes y yo no tenemos esta habilidad. Tomando esto en consideración, a menudo nos vemos enredadas en situaciones que nos enojan, desilusionan, abochornan, decepcionan, etc. Por ejemplo: Empieza a llover y no traemos chamarra. Vemos que nuestro pareja, novio, amante u amigo, si trae chamarra. Entonces creemos que en cualquier momento él, se va a quitar la chamarra para darnos cobijo. Y ahí estamos esperando que esto suceda y, nada de nada. Acto seguido nuestro pensamiento se va por otra línea, y pensamos, “Bueno pues que espera, ¿que no ve que me estoy mojando? Voy a temblar a propósito para que él reaccione.” Y así continuamos y comenzamos a enojarnos y a pensar “De verdad se pasa, ¡es un grosero!” Pero, ¡abusadas!, él no puede leer nuestro pensamiento ¿Saben cómo se pueden ahorrar un gran disgusto que solo es suyo y de nadie mas? Díganle lo que desean. Se resuelve así: Juan, ¿me puedes prestar tu chamarra, por favor? Y Santo remedio. Podemos seguir la velada contentas. Si resulta tan fácil, ¿por qué callamos? preguntarán ustedes. Nos hace callar: • El creer que el hombre debe ser cortés y en todo momento atender nuestras necesidades. • El no estar acostumbradas a pedir aquello que queremos. • La ignorancia de no saber que al expresar nuestro sentir se resuelve la situación. Te recomiendo empieces a observar tu actuar y si te sorprendes cayendo en una situación similar. Pregúntate ¿Esto que yo quiero que pase lo sabe el otro? Si la respuesta es negativa, DÍSELO. Verás que tu vida se simplificará al ahorrarte muchos disgustos con tu compañero, amigo, esposo, pareja y la gente en general. Si requieres ayuda profesional haz click aquí para obtener mis datos y concertar una cita. |