 Según esta disciplina, el iris puede revelar cuándo una persona presenta cuadros de áreas deterioradas del cuerpo, niveles de colesterol, nutrición, propensión a ciertos padecimientos, pero también manifestaciones neuropsicológicas, como depresión y estrés. Aunque se acepta que no siempre es posible determinar con exactitud qué patología es la que afecta, se considera que la iridología está muy cercana a la realidad del paciente en el momento de emitir un diagnóstico. Quien se decida a probar esta técnica debe basarse en una recomendación confiable. Ello sin olvidar que una valoración a través de estudios clínicos y medicina alópata nunca estará de más para corroborar un determinado diagnóstico. El examen Sus defensores aseguran que permite reconocer y diferenciar los signos presentes en cada iris. La posición ocupada por los signos corresponde a los órganos del cuerpo humano con los cuales tienen relaciones clínicas. Topográficamente el iris está dividido en 12 sectores radiales (como la esfera de un reloj) y en 6 anillos concéntricos; el lugar que ocupa cada órgano varía según las diferentes escuelas. Los diferentes signos a reconocer son: • Manchas toxinitas • Densidad iridiana • Manchas residuales • Signos orgánicos • Coloraciones anormales
Existen muchas versiones sobre lo que la iridología puede mostrar y lo que no. A pesar de que la lista está lejos de ser completa, el 75 por ciento de los iridólogos están de acuerdo con lo aquí listado. Con el continuo desarrollo e investigación, seguramente habrá muchos más descubrimientos valiosos que modificarán esta lista. Lo que sí se ve por el iris • Debilidades y fortalezas inherentes de órganos, glándulas y tejidos. • Fortaleza o debilidad constitucional del individuo, ya sea adquirida o heredada. • Estado de la inflamación de órganos, tejidos, su localización y el grado de necesidad de cuidados. • La cantidad relativa de toxicidad en órganos, glándulas y tejidos. • Condición del sistema gastrointestinal, grado de acidez, espasticidad, abombamiento, prolapso, inflamación y condición nerviosa. • Grado de acidez de órganos, glándulas y tejidos. • Deficiencia de asimilación nutricional y carencia de minerales en órganos, tejidos y glándulas. • Congestión linfática. • Capacidad de recuperación del cuerpo y calidad de la fuerza/energía nerviosa. • Fuente de infecciones de bajo nivel. • Resultados de la fatiga por estrés físico y mental. • Condición preclínica de muchas enfermedades tales como diabetes, cardiovascular, apendicitis, prostatitis, etc. • Nivel de circulación sanguínea en órganos y tejidos así como la influencia de un órgano sobre otro. • Potencial senil. • Signos de curación en órganos, tejidos y glándulas, y el grado de respuesta al tratamiento que indica si la terapia está funcionando. Lo que no se ve por el iris • Si el sujeto es masculino o femenino. • Enfermedades por nombres. • Las operaciones quirúrgicas que un individuo ha tenido. • Embarazo. • Si hay un tumor y qué tamaño tiene. • La presencia de piedras en riñones o vesícula biliar. • La presencia de sida. • Si hay bloqueo en una arteria.
• Si existe hemorragia. • Nivel de la presión sanguínea, azúcar en sangre u otros resultados de laboratorio. • Niveles de ácido úrico en el cuerpo. • El tiempo y causa de una herida. • La presencia de infecciones por microorganismos. • Si una operación es necesaria. • Qué alimentos un individuo come o no come, específicamente. • La presencia de metales pesados en el cuerpo. 
Cumplimos con ponerte al tanto de nuevas prácticas terapéuticas. La decisión final es tuya, estimada lectora.
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