 La diabetes, por ser una enfermedad que requiere de una gran disciplina en la dieta, precisa ayuda y solidaridad del entorno para que la persona modifique los hábitos alimenticios que le permitirán tener una mejor calidad de vida. Las diabéticas pueden presentar problemas sexuales: menor deseo para el coito, dificultad de lubricación y para alcanzar el orgasmo, así como mayor incidencia de dolor (y menor satisfacción) durante las relaciones sexuales. El problema más frecuente es la disminución de la lubricación vaginal, que da como resultado dolor e irritación durante el sexo. Una posible explicación también es que la diabetes tipo 2 se presenta en mujeres mayores que pueden estar en su climaterio; sus efectos se suman a los de esta etapa de la vida (disminución en la elasticidad y lubricación vaginal). Es posible que la terapia de reemplazo de estrógeno revierta estos efectos en un proceso estrictamente supervisado por su especialista. Afortunadamente, ante la resequedad vaginal existen muchos lubricantes que evitan las molestias; los más recomendables son los que tienen base de agua pues se absorben mejor y evitan el fomento de bacterias (y el riesgo de una infección). Los geles lubricantes se insertan dentro de la vagina antes del acto sexual. Para casos de resequedad severa, un supositorio vaginal antes de la relación resulta muy conveniente. Se sugiere en todo momento mantener al médico informado de la elección que se lleve a cabo. Muchas mujeres consideran que la diabetes les impide alcanzar un orgasmo. Es importante aclarar que, salvo la ausencia de lubricación vaginal (algo que tiene remedio), no hay ninguna otra causa que relacione a la diabetes con la falta de orgasmo. Es natural que si en la fase de excitación falta lubricación, puede disminuir la respuesta orgásmica. Otra causa puede ser la disminución en el deseo, que podría estar afectado por factores relacionados con la diabetes. Los elevados niveles de glucosa en la sangre podrían causar fatiga y, con ello, pérdida del deseo. 
Mención aparte merecen las infecciones vaginales: las mujeres que constantemente tienen elevados niveles de glucosa en la sangre (hiperglicemia) son más propensas a las infecciones vaginales, lo que produce incomodidad y alejamiento de la actividad sexual. Los niveles de glucosa en la sangre bien controlados ayudan a evitar las infecciones. Algunas otras permanentemente sienten que sus genitales no están limpios; esta idea se ve reforzada por factores sociales o culturales. Los anuncios publicitarios de productos de higiene femenina ayudan a reafirmar este mito de que las mujeres tenemos que lavarnos constantemente y aplicarnos productos sin ton ni son. Pero en realidad unos genitales saludables no requieren atención especial para mantenerse limpios. He conocido a mujeres diabéticas que se preocupan porque puedan tener una baja de azúcar durante las relaciones sexuales, especialmente en la época de ajustes iniciales a la diabetes. La vigilancia de la concentración de glucosa en la sangre, mediante un analizador portátil, reduce este riesgo.
Climaterio Recapitulemos. Son tres los problemas más frecuentes a nivel génito-urinario que presentan las mujeres climatéricas: a) Infecciones vaginales, en respuesta a la pérdida de la barrera protectora de la vagina. b) Infecciones de vías urinarias: por la disminución en la acidez de la uretra. c) Relaciones sexuales dolorosas: por la disminución en la producción del moco vaginal, encargado de lubricar y mantener húmeda la región. Dichos problemas se acentúan debido a que la diabetes genera una disminución en las defensas del organismo ante las infecciones. También la función de la vejiga y la uretra se ve afectada debido al daño en las terminaciones nerviosas de todo el organismo, generado por un descontrol de glucosa (azúcar) en sangre. Por tanto, con frecuencia se presentan comezón vaginal y flujo blanquecino y grumoso (ambos correspondientes a infección vaginal por hongos). El agente causal de tales infecciones por lo general es la cándida albicans. A nivel urinario lo más frecuente es el ardor y la urgencia de visitar el baño, eliminando una cantidad escasa de orina. Los agentes causales son diversos. Como medidas de prevención para tales enfermedades están: • El desarrollo de un plan alimenticio y de ejercicio continuo • El uso de ropa interior de algodón • Uso poco frecuente de pantalones • Ingesta adecuada de líquidos (de preferencia agua simple)
Si a pesar de tomar las medidas preventivas necesarias, se presenta cualquier síntoma urinario o vaginal, la mujer debe acudir lo antes posible a recibir atención médica. Contracepción y diabetes El control de la natalidad no es diferente en las mujeres con diabetes, con una excepción principal: los anticonceptivos que se apoyan en la acción hormonal pueden alterar sus niveles de glucosa. Los contraceptivos hormonales incluyen las pastillas anticonceptivas, los artefactos intrauterinos, los inyectables y los implantes. Por ello es muy importante avisar al médico en caso de que se diagnostique diabetes, o bien si ya se padece indicarlo en todo momento. También se precisa hacer controles de glucosa frecuentemente, en particular durante los primeros meses de usar el método anticonceptivo que haya recomendado el médico. Estudios a corto plazo de mujeres diabéticas que toman la píldora sugieren que dicho método es tan seguro para ellas como lo es para otras mujeres. Sin embargo, no se ha reportado ningún estudio a largo plazo. La píldora aumenta el riesgo de complicaciones cardiovasculares, una de las razones por las que las mujeres que consumen la píldora deben mantener control estricto de sus niveles de glucosa. 
La diabetes es una enfermedad seria. Conoce más sobre ella y las alternativas para evitarla. |