 De acuerdo con investigaciones, tres circunstancias parecen crear riesgo elevado para el desarrollo de la depresión: el momento premenstrual, el posparto y la menopausia. La llamada “Investigación Dalton” fue la primera en identificar las bases fisiológicas del síndrome premenstrual, concluyendo que las alteraciones en el balance hormonal pueden provocar cambios profundos en el carácter. Ahora se sabe que las hormonas sexuales tienen un efecto significativo sobre el sistema nervioso: estrógenos y testosterona tienden a tener un efecto estimulante, mientras que la progesterona produce un efecto sedante. Debido a esto se observa que la menopausia es un momento en que las mujeres frecuentemente presentan depresión. De hecho, un estudio reportó que el 80% de las mujeres perimenopáusicas desarrollan alteraciones del carácter. Aunque esto tiene sus razones de base hormonal, también es importantísimo considerar el aspecto anímico por el que pueden estar pasando. Los estudios confirman que el estado nutricional juega un papel significativo en varios tipos de depresión:
Los niveles de vitamina B6 están frecuentemente bajos en pacientes deprimidos, así como en mujeres que toman anticonceptivos orales y otro tipo de estrógenos. Esta vitamina es esencial para la conversión de triptofano a serotonina (muchos de los antidepresivos como el prozac y el paxil actúan, en parte, favoreciendo la disponibilidad de la serotonina). La vitamina B12 y el ácido fólico son dos nutrimentos que juegan un papel crucial en el mantenimiento de la salud del sistema nervioso. La investigación indica que los niveles bajos de cualquiera de ellas pueden causar depresión. Está bien establecido que las deficiencias de B12 contribuyen a la aparición de una larga lista de alteraciones psiquiátricas. Trabajando juntos, la B12 y el ácido fólico, proveen materiales que inician la síntesis de serotonina y dopamina, dos neurotransmisores integrales para que el organismo pueda regular el carácter. Un componente al que se presta poca atención respecto a una función cerebral óptima es la salud de las membranas celulares. Los bajos niveles de fosfatilserina se han asociado con depresión y un descenso en las funciones cognitivas en personas mayores. La fosfatilserina es un componente de las membranas celulares en todo el cuerpo; ayuda a mantener su integridad y fluidez, y se encuentra en altas concentraciones en el cerebro, donde es vital. Las membranas bien hidratadas y sanas facilitan la comunicación intracelular dentro del cerebro, permitiendo a los nutrientes y neurotransmisores ser transportados más fácilmente hacia dentro y fuera de las células. La capacidad del cerebro para sintetizar cantidades adecuadas de fosfatilserina puede alterarse por una ingesta deficiente de nutrimentos como los ácidos grasos omega 3, el ácido fólico y la vitamina B12. Baja libido... y alta libido La disminución del deseo sexual o libido es un problema común y un asunto complejo con muchos factores contribuyentes. Los cambios en la vida sexual y la satisfacción pueden tener factores múltiples, incluyendo aspectos físicos así como mentales y emocionales. Aproximadamente un tercio de las mujeres de más de 50 años reporta una disminución en el deseo sexual. Esto se equipara, sin embargo, con un número igual de mujeres que reportan una mejoría en el deseo. Las mujeres relacionan esta mejoría del deseo y satisfacción sexual a una mayor privacidad en casa, más tiempo disponible para desarrollarse íntimamente y una disminución de factores relacionados con el embarazo y la misma menstruación. Una caída en la libido durante la perimenopausia y menopausia puede deberse en parte a cambios físicos, incluyendo los cambios hormonales, cambios en el tejido y lubricación vaginal, fatiga, alteraciones del sueño, bochornos, sudores nocturnos y un aumento en la preocupación por la salud o asuntos familiares. Los contribuyentes mentales y emocionales incluyen estrés, cambios en la imagen corporal, temas sobre las relaciones y cambios en la expectativa sexual. Por supuesto, estos factores están interconectados: una expectativa de una relación sexual dolorosa debido a resequedad vaginal pueden disminuir considerablemente el deseo. Asimismo, la misma caída en la libido lleva a muchas mujeres a deprimirse, al hacerlas sentir que no pueden corresponder sexualmente a su pareja.
El ejercicio regular puede mejorar tanto el deseo sexual como la severidad de la depresión. Además de ser un sedante (al liberar “hormonas del placer” llamadas endorfinas), el ejercicio aeróbico puede mejorar el flujo sanguíneo en el área pélvica y mejorar la respuesta sexual. Los “ejercicios Kegel” son otra forma de llevar flujo al área pélvica; éstos tonifican los músculos pubococcígeos, la musculatura que se contrae durante el orgasmo y que da soporte a los órganos pélvicos. Tonificando esta musculatura también se contribuye a evitar la incontinencia urinaria. La estimulación sexual frecuente puede mejorar la mucosa vaginal retardando la atrofia (evidencia que apoya la teoría de “lo que no se usa se atrofia”). Adicionalmente, el permitirse más tiempo para la excitación puede dar un mejor resultado en la lubricación, reduciendo la irritación del tejido vaginal. El uso frecuente de lubricantes vaginales durante y entre las relaciones sexuales puede aliviar los síntomas. 
Querida lectora, si estás pasando por la menopausia, no te des a la tragedia; la verdad es que los síntomas, cuando se presentan, son como los dolores de parto: forman parte de nuestra adaptación a los cambios hormonales. Es decir, los síntomas de la menopausia son temporales. Su duración dependerá de un buen número de factores, entre ellos el tipo de menopausia, qué otras cosas ocurren en tu vida en ese momento y la capacidad de tu cuerpo y de tu alma para apoyarte durante esta transición. En nuestra cultura, los síntomas de la perimenopausia (en una transición natural) duran de 5 a 10 años, con un gradual ascenso al comienzo, una cima cuando se acerca la mitad del periodo de transición, y un descenso gradual hacia el final, cuando el cuerpo ya ha aprendido a vivir en armonía con su nuevo sistema de apoyo hormonal. Por eso, ¡ayúdalo con una mentalidad positiva ante la vida! Lo importante es que no hay ninguna necesidad de que sufras durante la menopausia. |