 ¿Por qué? Tal vez porque su mandato bíblico, el de ellos, los obliga a ir por el objeto de deseo, a conquistar la tierra y el espacio sideral, a dominar la naturaleza y volver con una empanada de dinosaurio para los chicos. Entonces su demora resalta, su inacción resplandece. La misión de Adán es la de ser héroe en algo, y a veces no se anima. Entonces pasan los años y cada vez que alguien lo encuentra en la calle le cuenta lo mismo: que está divorciándose, escribiendo una novela, preparando un viaje, etcétera, pero nunca termina ni concreta nada del todo. El hombre gerunditivo es así, jamás entenderá el dilema de Hamlet: “to be or not to be”...., pues él permanece en el estar siendo y sus sueños se alojan en un continuo stand by. Pero detrás de esa irresponsable comodidad que lo lleva a no tomar decisiones, a no respetar plazos, se esconde la angustia y la incertidumbre que le propone el salir de su rol actual, es decir, el pánico a la pérdida de lo seguro, aunque sea indeseable, y la ansiedad que le provoca lo nuevo y por lo tanto, desconocido. Obviamente que a las mujeres no les caen bien estos tipos porque: 1) No cumplen con sus deseos. Por ejemplo, la está histeriqueando pero no le declara su amor; y si ella toma la iniciativa él entonces comienza el siguiente gerundio, continúa noviando indefinidamente pero no propone casamiento. Quizás obligado por la ballesta del bisabuelo de la joven o un embarazo sorpresivo tal vez firme la libreta roja, y a partir de allí seguirá en posteriores situaciones intermedias (buscando trabajo, estudiando una carrera, planeando mudarse un lugar más grande).... pero esas metas se corren y estiran como queso derretido. 2) No puede ser manipulado fácilmente. Cuando son niñas, las chicas arman las casitas y juegan con muñecas y títeres, moviéndolos de una punta a la otra según su libreto ocasional. De grandes quieren hacer lo mismo en el hogar, con el marido y los hijos, pero a este espécimen no pueden obligarlo a que salga de su inercia, de su órbita continua, y les destruye el guión. En síntesis, este señor es abandonado por ellas porque la relación que les propone “no les sirve”. Pero además, si evolucionar es cambiar de conflictos, el drama existencial del hombre gerunditivo es el de participar de una escena congelada en un extraño desdoblamiento de actor y espectador al mismo tiempo, verdaderamente “living” la vida loca”, “living”, si, como si viviera. *guionista, periodista, psicólogo social
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