 ¿Sabías que ingerimos más de 10 mil diferentes aditivos químicos en nuestros alimentos? Se calcula que en promedio comemos cerca de 7 kilos de aditivos al año, entre colorantes, edulcorantes, conservadores, saborizantes y emulsificantes. No olvidemos que fumamos más de 400 sustancias tóxicas a través de los cigarrillos, propios o ajenos. La contaminación interna implica un estimado de 10 mil millones de bacterias por cada gramo de materia fecal en el colon, lo que sugiere que tenemos más bacterias que células en el organismo. Estas bacterias secretan toxinas, muchas de las cuales tienen efectos negativos sobre nuestra salud. ¿Qué podemos hacer para protegernos de los efectos dañinos originados por las toxinas en el medio ambiente, en nuestros alimentos y por la propia contaminación interna? * * * El concepto y proceso de detoxificación involucra aspectos terapéuticos, bioquímicos, fisiológicos y nutricionales para disminuir la carga tóxica del organismo y, por lo tanto, el impacto negativo de las toxinas en la función y estructura (integridad celular) dentro del cuerpo. El hígado y el aparato digestivo son la base para eliminar las toxinas existentes y evitar las nuevas, por eso constituyen un componente fundamental en el proceso de curación de múltiples padecimientos y enfermedades crónicas. Las toxinas o xenobióticos, son sustancias químicas o moléculas extrañas para tu organismo. Se clasifican en: - Toxinas exógenas: provienen de fuentes externas como el medio ambiente (aire, agua o suelo), de los alimentos altamente procesados; el tabaco, las drogas, fertilizantes y pesticidas. También las amalgamas dentales, los gases de los escapes de autos, el plomo, los productos de limpieza y muchos otros. Los factores emocionales como el estrés, la aflicción o la depresión también se incluyen en esta categoría.
- Toxinas endógenas: Aparecen como resultado de infecciones producidas por parásitos, virus o bacterias. Son el resultado del metabolismo de dichos microorganismos.
- Toxinas autógenas: son producidas internamente a partir de tu propio metabolismo, aunque también pueden derivarse de la fermentación y putrefacción en los intestinos, o como subproductos de varias funciones corporales normales (incluido el exceso de ejercicio).
Lo maravilloso del asunto es que el cuerpo cuenta con sus propios mecanismos naturales de detoxificación, en donde todas las células eliminan sus desechos para ser transportados (vía el sistema linfático y circulatorio) al hígado, riñones, intestinos, pulmones y piel, para su eliminación. Sin embargo, si se acumulan más toxinas de las que el cuerpo puede eliminar, o bien si hay deficiencias de ciertos compuestos básicos para que el cuerpo haga bien esta función (generalmente por deficiencias en la alimentación), este preciado equilibrio se rompe y es cuando comienza toda una serie de síntomas y padecimientos, pues se ha perdido la salud.
En una persona intoxicada, las funciones en la ruta de detoxificación se encuentran en desequilibrio o están alteradas; por ello tiene necesidades de nutrimentos adicionales para alcanzar un balance más funcional en las actividades de las fases de detoxificación. ¿Presentas alguno de los siguientes síntomas? Sobrepeso, obesidad y celulitis Colitis, gastritis, inflamación intestinal Indigestión Infecciones crónicas o recurrentes Dolores de cabeza recurrentes o migraña Fatiga crónica, cansancio y/o falta de energía
Estos son tan sólo algunos síntomas de un organismo intoxicado y de una alimentación insuficiente e inadecuada. Si tú presentas uno o varios de ellos, entonces tu organismo puede estar funcionando inadecuadamente. * * * Ante todo, una nutrición adecuada es esencial para la detoxificación efectiva, pues todos los elementos que apoyan esta función se encuentran en tus alimentos. Las acciones terapéuticas encaminadas a tratar a una persona “intoxicada” incluyen: Un programa integral de limpieza del colon. Un programa de limpieza y detoxificación (del hígado en particular) que debe incluir un régimen dietético especial. La suplementación con ciertos nutrimentos antioxidantes y lipotrópicos.
Limpieza del colon Un buen programa de detoxificación debe comenzar siempre por una limpieza del colon, con la finalidad de remover residuos “estancados”. De no seguir este paso, las toxinas presentes en este sistema serán interminablemente recicladas por todo el organismo. Según muchos expertos, 90% de todas las enfermedades se deben a una función inapropiada del colon, y a los residuos generados en este sistema que son indebidamente eliminados. Al menos debe presentarse una evacuación diaria para poder decir que un colon funciona de forma adecuada.
La detoxificación produce muchos beneficios, dentro de los cuales se incluyen un sistema inmune fuerte, claridad mental, energía y vitalidad adicionales. Mientras tus intestinos trabajen regularmente y el hígado y tus riñones funcionen de manera eficiente, estarás muy apartada(o) de cualquier enfermedad. La detoxificación supone iniciar todo un programa a largo plazo para librar a tu cuerpo de las toxinas mediante cambios relativamente sencillos en la alimentación y en el estilo de vida. Recuerda, estoy para apoyarte.
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