 En los últimos años, con el desarrollo de la industria alimenticia se observó un cambio en los hábitos de la gente. El movimiento normal de la vida cotidiana, los tiempos de trabajo o de desplazamiento modificaron las conductas para adquirir alimentos más prácticos, ya preparados, a los que basta calentar en el horno de microondas para ingerirlos. Muchos de estos productos requieren de ciertas sustancias para su conservación o preparación. Químicos en su mayoría. Actualmente, a esta tendencia se opone otra que busca regresar a lo natural. Ya podemos ver en los supermercados productos llamados orgánicos, marcados con leyendas que nos dicen su origen y que han tenido una gran aceptación. La tendencia también ha impactado a la cocina profesional, con un especial objetivo: la búsqueda de sabores puros, acompañados de otros ingredientes cuya única función es incrementar ese sabor. En una gran cantidad de platillos se aprecian montajes de porciones pequeñas que descubren claramente la intensidad y la riqueza del sabor natural. Las preparaciones también tienden a ser de la manera más natural posible, manteniendo las cualidades de los ingredientes en su estado más puro. La influencia de la cocina oriental, con sus técnicas de cocción que respetan la pureza del sabor y con combinaciones sencillas para obtener un justo balance de sabor y texturas, ha marcado una gran opción para cambiar el modo de preparar incluso platillos de origen distinto al oriental. Así, la cocina francesa ha adoptado estas técnicas; también la mexicana, que hoy ofrece mejor presentación y tamaños de porción. Resulta interesante conocer estos productos que no necesariamente son más caros y sí tienen la garantía de mostrar el sabor puro y natural. Les invito a que los incluyan en su cocina diaria. No se requiere conocer preparaciones especiales, simplemente saber combinar los sabores y mejorar las técnicas de cocción, es decir, no sobrecocinar los alimentos. ¿Cómo? Pues hirviendo rápidamente los vegetales y después pasándolos por agua fría para detener la cocción. A este proceso lo conocemos como blanqueado. Además ofrece el plus de que los vegetales toman un color más intenso al contacto con el agua hirviendo y la sal. Esta es la mejor manera de preparar una fresca ensalada para, por ejemplo, acompañar cualquier carne.
Nunca está de más modificar para bien nuestros hábitos alimenticios, además no es tan difícil cambiar, los resultados son muy buenos. Hasta la próxima. |