 
Aunque sólo el 6 por ciento de la población mexicana tiene acceso a internet –según estimaciones del investigador Raúl Trejo Delarbre–, hay factores que elevan el peligro de las páginas pro ana, pues entre los usuarios existe una proporción considerable de jóvenes. En México como en Latinoamérica, no existe reglamentación alguna con relación a la web y la policía cibernética aún no considera estos sitios como objeto de sus pesquisas. “Tanto la bulimia como la anorexia han sido más o menos toleradas por la sociedad; además se ha discutido mucho si un mensaje induce o no a adoptar un determinado comportamiento. Por eso poca gente se preocupa por la información que se intercambia en la red”, explica San Martín Posada, ex investigadora del prestigioso Instituto Nacional de Nutrición y quien hoy ejerce desde su consultorio privado. | Estoy re mal –dice en un foro Laurita B.–, en momentos quiero morirme porque me veo tan horrible y gorda. Desde que me mudé de ciudad para estudiar subí 8 kilos y hace 5 meses que no puedo bajar. Quiero salir para distraerme pero cuando me visto veo que todo me queda mal y chico. No sé por que ¡por favor ayúdenme! Quiero bajar de nuevo, quiero ser feliz y quererme de nuevo. Ya una vez intenté matarme y desde entonces que mi vida gira alrededor de eso. Todo está mal. |
Es importante –afirma Blanca San Martín– tener en cuenta el perfil de quienes padecen estos desórdenes alimenticios. En su experiencia ha observado que las personas anoréxicas (quienes dejan de comer) son cada vez más jóvenes; por lo regular cuentan con un alto poder adquisitivo y provienen de familias completas pero disfuncionales. “Todas son muy inteligentes, son capaces de aprenderse de memoria tablas enteras de alimentos con su respectiva porción calorífica. En muchos casos sus padres son dominantes y perfeccionistas, además tratan de vivir a través de ellas. Por ejemplo, la típica mamá que quería ser bailarina o modelo y le exige a su hija que lo sea”. Las personas bulímicas tienen otro perfil, “son más grandes de edad, su familia comúnmente está desintegrada, por lo que la joven ha sufrido algún tipo de abuso y su perfil psicológico es un poco más complejo, se basa en la autodevaluación y la culpa”.
En los dos casos, alerta la nutrióloga, se trata de jóvenes solitarias, abandonadas, con mucha angustia y aislamiento. “Estas páginas de internet son oasis para ellas; ahí pueden compartir su visión del mundo, algo que tienen prohibido en su entorno familiar”, apunta. Aunque tales páginas, en su mayoría hechas con muy pocos recursos, no tienen un conteo de sus visitas, cuentan con publicidad de empresas como Mercado libre, Yahoo!, Tripod, Terra, entre otros. A decir de San Martín, este “no es sólo un juego o estampas para documentar el nuevo milenio. Se trata de expresiones que dan cuenta de padecimientos importantes, propios de nuestra cultura mediática y consumista”. Con ella coincide Jenny, autora de una página pro ana: | Espero ke les guste el sitio. Mi opinión personal sobre este tema es ke desde chikitos/as nos bombardean en la television y revistas kon modelos a seguir: gente exitosa, linda, kon futuro, las modelos kada vez son más flakas y la ropa kada vez más pekeña. Por lo tanto, la misma sociedad te lleva a esto, así ke no se kejen, después de lo ke ustedes generaron. |
Ante esta realidad, las páginas pro ana y mia representan un grave riesgo, sí, pero son sólo la punta del iceberg. Aunque se debe poner atención a estas manifestaciones y regular su acceso, el trasfondo de estos y otros problemas juveniles se gesta en la familia y es ahí donde debe imprimirse un mayor esfuerzo para que las jóvenes no busquen en la web el contacto del que carecen en casa. |