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Valores en la familia

Esmeralda Figueres

Desde que nace un nuevo miembro en su seno, la familia va dando forma a la personalidad del bebé, marcando con actitudes y valores su derrotero a lo largo de la vida.

Para nadie es una sorpresa que las familias latinoamericanas educamos de diferente manera a los niños y a las niñas. No hablamos solamente de las cobijas rosas, los moñitos, las muñecas y los hornitos mágicos para unas, y de los soldaditos, las ametralladoras, los monstruos y las pelotas de futbol para otros, sino de un lenguaje -verbal y no verbal- cargado de mensajes que refuerza los roles que ambos géneros deberán aprender mientras crecen.

Comento lo anterior a propósito de un libro de editorial Norma que recientemente cayó en mis manos: Valores en la familia*. Se trata de un interesante manual de apoyo para la educación de hijas e hijos, cuya guía está sustentada en 20 valores sociales que fueron priorizados por un equipo multidisciplinario de educadores de distintos centros escolares.

El libro parte de un supuesto que tiene una lógica más o menos general: nadie como los padres y las madres debemos conocer los productos más adecuados y las dosis necesarias para la formación integral de nuestros críos. Yo creo que si usted se anima a consultar continuamente libros de apoyo como éste para educar, entra dentro del escaso grupo. La mayoría, desafortunadamente, deja que sus hijos crezcan "bajo el orden de la naturaleza", sin cuestionarse si la educación tradicional es una herramienta que puede modificarse y ponerse en duda, dados los tristes resultados a veces vividos en carne propia.

El orden de la presentación del manual que comento, ha sido establecido siguiendo las ramas del árbol de los valores que presenta la obra. Del tronco común del respeto -valor que siempre ocupa un destacado primer lugar en el estudio- brotan distintas ramas hasta llegar a la convivencia pacífica.

Hay tres valores: paciencia, constancia y prudencia, que impregnan de equilibrio, consistencia y moderación a todos los demás. Son como "valores adjetivos" para el resto.

Una rama de desarrollo rica en manifestaciones es aquella que, con la condición de la sinceridad, pasa seguro hacia la confianza en una misma y en los demás, posibilitando el diálogo; éste produce la tolerancia y la creatividad. Con estos dos valores, generadores de cooperación eficaz, se llega a una paz constructiva.

La "rama axial" que, de algún modo, vertebra todos los demás valores, corresponde a la libertad, siempre condicionada y atenta a las exigencias de la justicia. Finalmente todas las ramas convergen en la convivencia en paz, que da el fruto de la alegría. A este árbol podríamos envolverlo con una brillante cinta de plata que dice: "Trata a los demás como quisieras que los demás te trataran a ti".

Destaco un aspecto más: cuando se toca cada uno de los valores, aparecen dos columnas en donde se mencionan el valor tratado y la actitud opuesta. Por ejemplo, la falta de respeto es una descortesía, y la siguiente columna menciona al miedo como un exceso de respeto. Le sigue la insolencia, y su exceso, el recelo. La grosería y su exceso, el respeto, que deriva en complicidad por temor. Y así sucesivamente.

Nuestras familias latinas, tan estilo mueganito, tan amantes de la complicidad, de la permisividad, refuerzan entre las niñas, más que entre los varones, la sumisión como sinónimo de "educación". Y en este caldo de cultivo es donde nacen los abusos y los silencios que apagan toda libertad.

Si encontramos el punto medio para actuar en nuestra familia, podremos fomentar en hijas e hijos que el respeto no es adulación, que la urbanidad no es sumisión, que la verdad no es rebeldía, y ese es el camino adecuado para formar mujeres y hombres libres, independientes, inteligentes, sanos y dignos, que continúen educando a su descendencia, si así lo deciden, bajo valores que no perpetúen la búsqueda del sometimiento basado en la supremacía de un género sobre otro, de una generación sobre la otra, de una etapa de vida sobre otra...

El libro viene cuidadosamente ilustrado y acompañado de cuentos y fábulas para compartir con lo peques en casa y disfrutar en compañía lo mucho que se aprende al descubrir que el mundo no gira en torno a nadie, y que el respeto es la base fundamental en las familias, sin importar jerarquías.

Si andan a la caza de materiales útiles paras la educación en valores reales, este nuevo material ofrece interesantes perspectivas para seguir creciendo al educar a nuestras hijas e hijos, que ése y no otro -creo yo- es el placer de la maternidad y la paternidad.

* Pujol, Esteve, González, Inés Luz. Valores en la familia, Parramón Ediciones, México, 2002

 

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