 Nada más exagerado y cuestionable. Podríamos decir que el climaterio y la menopausia son edades femeninas que significan, simplemente, un pasaje a otro momento y son oportunidad para encontrarnos con nosotras mismas. Lo que define a esta edad es un evento fisiológico: nuestros ovarios han dejado de producir y liberar óvulos; por ello dejamos de producir hormonas. El útero deja de reproducir la capa interna que se descamaba mensualmente y la capacidad de procrear desaparece. Muchos eventos para poco tiempo. Muchas pérdidas materiales y simbólicas, de las cuales necesitamos resarcirnos. El climarerio, sin embargo, no siempre es algo borrascoso, complicado o doloroso. Muchas mujeres entran en él prácticamente sin sentirlo, mientras que otras lo hacen de la mano del sufrimiento. Suele ocurrir también cuando la pareja ¡al fin! se ha quedado a solas y tiene más tiempo para ella. Actualmente, debido a la mejoría de las técnicas de tratamiento hormonal y a otros medicamentos, la mayoría de las reacciones que ocurrían en esta etapa puede evitarse o corregirse a tiempo. Veamos. La disminución creciente de la reserva de estrógenos en nuestro cuerpo se asocia con muchas cuestiones físicas: Depósitos de grasa; coágulos dentro de las arterias; trastornos en el metabolismo del calcio; desajuste en el sistema vasomotor; bochornos; osteoporosis; resequedad de la pared vaginal; fatiga; dolores en varias partes del cuerpo; disminución del apetito sexual… Muchísimas creen que ése es el momento de perder a la pareja que, en la mayoría de los casos, suele ser un hombre maduro pleno de vitalidad. Es importante insistir: en gran parte, la calidad de nuestra vida durante la menopausia dependerá de nuestra actitud y personalidad. Mientras más positivas seamos ante el climaterio, menos síntomas desagradables tendremos. La sexualidad simplemente cambia en esta etapa, y puede hacerse incluso más intensa y agradable. La pareja debe saber qué está ocurriendo y puede estar con nosotras para descubrir juntos el lado amable del paso del tiempo. El conocimiento mutuo y la experiencia son, sin lugar a dudas, el capital con el que una pareja puede enfrentar este pasaje.
Si tú ya estás viviendo esta etapa, cuéntanos cuáles han sido las actitudes más positiva y más negativa que has puesto en práctica. |