 Trabajando en una posada conoció al teniente John Wilet Payne, quien de inmediato se prendó de su hermosura y la hizo su amante. A los 17 años dio a luz a una niña, de la que se haría cargo su madre, mientras Emma se iba a vivir con Payne. Poco después, éste cayó en desgracia económica, pero fue salvado de la bancarrota por un amigo rico de apellido Featherstonehangh, quien prácticamente le compra a Emma y se la lleva a su castillo de Up Park. Como hombre acaudalado, cultivaba amistades del mundo del arte y la aristocracia; así, Emma tuvo el privilegio de conocer a escritores y pintores como Thomas Lawrence y George Romney; este último plasmó su belleza en varios lienzos. En una de la veladas que solían realizarse en el castillo conoció, en 1782, a Charles Greville, miembro del parlamento y coleccionista de arte, quien no ocultó su interés por ella. Pronto se hicieron amantes. Bajo su tutelaje ella estudió danza, canto y actuación, y asistía a fiestas, al teatro y a actos públicos, deslumbrando con su belleza. Él le juraba amor, pero nunca le habló de matrimonio. Por otra parte, su nivel de vida superaba con mucho sus posibilidades económicas, por lo que las deudas se le acumularon, así que se dio a la tarea de buscarse una esposa millonaria, misma que encontró en Edinburgo. ¿Qué hacer con Emma? Bueno, le pidió que aceptara irse con su tío, William Hamilton, quien era embajador en Nápoles y estaba loco por la muchacha. Al principio ella se negó, pero al verse abandonada paulatinamente por su amante, decide corresponderle a Hamilton. La chica había aprendido a desenvolverse tan bien que rápidamente conquistó la corte de Nápoles. Combinaba la belleza con la gracia y una conversación inteligente, tanto que mereció las alabanzas de Goethe. El 6 de septiembre de 1791 Emma y William se casaron en Inglaterra. Así se convirtió en Lady Hamilton. A su paso por París visitaron a María Antonieta y a Luis XVI, entonces presos en Las Tullerías. Emma llevó a la reina María Carolina -reina de Nápoles y hermana de María Antonieta- algunas cartas, empresa riesgosa, si se toma en cuenta que cualquier apoyo a los reyes derrocados podía pagarse con la vida. En 1798 Inglaterra emprendía una expansión colonial a costa de España y Francia. Esta última llevaba la peor parte, y Nelson había logrado aislar al ejército de Napoleón, luego de la campaña de Aboukir. Al regresar a Nápoles, Lady Hamilton conoció al almirante Horacio Nelson y la mutua atracción se volcó en pasión. Emma logró importantes apoyos para él, que sin duda contribuyeron de muchas maneras al triunfo de la flota inglesa, pues lo ayudó a obtener materiales para su campaña en el Nilo (Egipto). En cuanto la monarquía napolitana se tambaleó, Nelson y Emma ayudaron a escapar a los reyes a Palermo. Luego, ella se trasladó con su marido a Inglaterra gracias a la protección del almirante. Poco después Emma dio a luz una niña a la que llamaría Horacia, recibiendo el rechazo de la sociedad y de su marido, quien al morir en 1803 dejó su fortuna a su sobrino Charles. Para Emma apenas hubo una magra cantidad: 100 libras. Ella buscó conseguir una pensión y escribió a la reina María Carolina, pero ésta nunca respondió a su petición. Nelson también era casado; no obstante, intentó proteger a Emma enviándola con su hermano, quien la recibió sin agrado. A la muerte del almirante, en 1805 -a causa de las heridas que sufrió en la batalla de Trafalgar-, su hermano se negó a ejecutar el testamento en el que, se cree, Emma estaba incluida; en cuanto pudo la arrojó de su casa. Más tarde se descubrieron las cartas de amor que Nelson le enviara, en las que constaba la paternidad de Horacia.
La última carta que el almirante le escribió decía: "Querida y adorada Emma, la querida y entrañable amiga: yo cuidaré de que mi nombre sea el más querido para ti y Horacia, a quien amo con toda el alma como a mi propia vida. Como ésta es mi última carta antes de la batalla, es para ti; espero que viva para terminarla. Que el cielo me bendiga con tus rezos". La familia insistió en que las cartas eran falsas y no dio a la mujer ni un penique. Emma fue encarcelada en dos ocasiones, por la imposibilidad de hacer frente a sus deudas. Murió en la miseria el 15 de enero de 1815. Los detractores de Emma y apologistas de Horacio Nelson, afirman que éste padecía una leve lesión cerebral producto de las heridas de una batalla, causa por la cual se volvió "vulnerable" y "sucumbió" ante ella, quien "desde el principio lo colmó de atenciones". De alguna manera esas versiones buscan purificar la imagen del héroe, en detrimento de la de ella. En este mismo tenor, otros historiadores mencionan que tras la muerte de Nelson ella se aficionó al juego y que sus deudas la llevaron a prisión. Pero aunque no hubiese sido jugadora, es un hecho probado que los acreedores nunca se tentaban el corazón y siempre mandaban a la cárcel a sus deudores. Más allá de que Lady Hamilton pertenezca a la clase de mujeres que aman demasiado, y que fue víctima de sus propias pasiones, lo cierto es que aparece en las enciclopedias como "hermosa cortesana inglesa", y pocas fuentes le reconocen el mérito de haber realizado un importante trabajo de inteligencia que fructificó en la gloria y el prestigio del que disfruta el almirante Nelson.
En 1941 su vida fue llevada al cine por Alexander Korda; la bellísima Vivian Leigh encarnó a Lady Hamilton. |