|
|
 |
|
 |
|
Califica
¿Recomiendas este
artículo a otr@s lector@s?
1 = Ni pensarlo
5= Claro que sí |
|
|
Manuela Sáenz
todamujer.com
Su nombre completo fue Manuela Sáenz de Thorne. Nació en Quito, Ecuador, en 1797, y murió en el puerto peruano de Paita en 1856. Si bien trascendió en la historia como el gran amor de Simón Bolívar, en realidad fue una activa luchadora social mucho antes de conocer al Libertador de las Américas, y aun después de su muerte. Por méritos propios es heroína de nuestra América. Hija de una rica hacendada criolla y un hombre casado, estudia en un convento durante su adolescencia, pues su madre buscaba evitarle todo contacto con la guerra de Independencia, que en aquellos días se extendía por toda sudamérica. La joven Manuela tenía un carácter indomable; era astuta e inteligente, y con una gracia irresistible. Sabía tocar el clavicordio, hablaba inglés y francés, aunque tenía una pésima ortografía y sintaxis, como ella admitía con regocijo. Se escapa del convento a los 18 años para fugarse con un oficial del Ejército francés. Esta pasión juvenil dura dos años; poco después conoce al doctor James Thorne, con quien se casa. Entonces viaja a Lima y se involucra con los rebeldes peruanos que luchan contra el yugo español; asiste a reuniones clandestinas y asume los muchos trabajos que exigía la conspiración, como servir de correo y espía. Su peligrosa actividad le mereció ser condecorada como Caballeresa del Sol. Asimismo, participa en los entrenamientos militares al tiempo que brinda apoyo logístico a las tropas insurgentes. En esa condición, y no como dama de sociedad, fue como conoció a Simón Bolívar en un baile de gala en honor de la liberación e independencia de Ecuador. El enamoramiento surgió puntual. Participó en la campaña de Junín y en la batalla de Ayacucho; fue hecha prisionera en Perú y una vez liberada viajó a Bogotá, en donde desarrolla una amplia actividad en el partido bolivariano, firmemente convencida de la justeza de la causa independentista. Tiempo más tarde, Thorne decide cambiar residencia a Londres, pues los países sudamericanos están llenos de guerras civiles y revoluciones. Manuela le envía una carta a Bolívar anunciándole el viaje, pero él le pide que se quede, pues "la quiere resueltamente". Y se van a vivir a la Quinta Magdalena, en Lima. Manuela viajó con todo un séquito de animales, de los que nunca se separaba: once gatos, seis perros, tres micos, un oso amaestrado, nueve loros y una guacamaya, además de todos los perros y caballos propiedad de Bolívar. Se dice que Manuelita fumaba como marinero, se perfumaba con agua de verbena -loción que usaban los militares- y andaba toda la vida entre los soldados de Bolívar, quien la nombra "coronela" de su estado mayor. La pareja empieza a tener severas discusiones cuando El Libertador se opone a que ella lo acompañe al campo de batalla pretextando el peligro que corría, cuando en realidad no quería atarse a ninguna mujer. No obstante, Manuela llegó a ser su "único" amor permanente desde la muerte de su esposa, 27 años antes (se había casado a los 19 años y había quedado viudo ocho meses después). Alguna vez amenazó con suicidarse si no la llevaba con él. Fueron legendarias sus terribles peleas, tanto que ella estuvo a punto de mutilarle una oreja en un arranque de celos. Durante un atentado contra Bolívar en el Palacio de San Carlos en Bogotá, en 1928, Manuela le salva la vida y desde entonces fue conocida como Libertadora del Libertador. Cuando Simón se retira a Santa Marta, luego de renunciar al poder en 1830, amargado ante la imposibilidad de ver concretado su sueño de hacer una sola América libre y unida, Manuela permanece en Bogotá y participa en las acciones que irrumpieron contra el gobierno de Joaquín Mosquera y que buscaban que Bolívar retornara a la presidencia. Desarrolla una intensa campaña de agitación y propaganda: reparte folletos, deshace mítines, borra consignas contra las ideas bolivarianas. El doctor Thorne es asesinado en Lima y en su testamento deja a Manuela una dote igual a la que recibió al casarse, pero este dinero nunca le fue entregado, pues lo confiscó el gobierno de Francisco de Paula Santander, quien finalmente la destierra a Jamaica tres años después de la muerte del héroe, en 1830. Aunque ella intenta regresar a Ecuador, el gobierno encabezado por Vicente Rocafuerte desata una campaña de desprestigio en su contra: "por el carácter, talentos, vicios, ambición y prostitución de Manuela Sáenz, debe hacérsele salir del territorio ecuatoriano para evitar que reanime la llama revolucionaria". Desde el exilio se mantuvo al tanto de los sucesos políticos; informaba de los movimientos de los exiliados, era consejera y se carteaba con Juan José Flores, compañero de lucha y primer presidente de la Gran Colombia. Manuela se sostiene en esos años de la lectura de baraja, dando consejos a enamorados y vendiendo tabaco y dulces. Deja de bordar, pues sus manos empiezan a presentar los estragos de la artritis, y finalmente queda inválida luego de fracturarse la cadera. Muere a los 59 años, víctima de una epidemia de peste. La policía sanitaria incendia su cabaña con los preciosos documentos y papeles que Simón Bolívar le confió, así como con los propios que daban cuenta de la historia de esta lucha libertaria. Se pierde también su correspondencia personal y las cartas de amor que daban cuenta de los ocho años de apasionada relación con Bolívar. En 1833 se imprimirían unas memorias con 30 tomos sobre Simón Bolívar para conmemorar el centenario de su nacimiento, pero por mandato del director de El Ilustre Americano se quema el original que incluía la correspondencia amorosa, porque "la ropa sucia se lava en casa", y el gobierno no puede permitir que una publicación "amengüe al Libertador". No obstante, en 1914 aparecieron algunos manuscritos. Para 1949 otro censor, Augusto Mijares, ministro de Educación y biógrafo de Bolívar, se opone a que se publiquen "calumnias y necedades contra Bolívar y las mujeres de América". Debieron pasar 30 años para que se publicara todo lo conocido hasta el momento sobre esta mujer excepcional, a la que se le restaron méritos propios y se le ha negado el lugar que se ganó en la historia en la categoría de heroína.
|