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20. Noviembre 2008

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Complejo de Edipo (Parte II)

Psic. Gabriela González H. enviar mensaje al autor

Como se menciono en la primera parte de este articulo la pulsión sexual se va ubicando a lo largo del desarrollo en diferentes zonas. Al llegar a la etapa fálica, ésta se divide a su vez en “etapa pre-edípica y edípica” experimentándose además de manera diferente en niños y niñas.

En la etapa pre-edipica niños y niñas, inicialmente se identifican con ambos padres, más adelante ubican a su madre como el primer objeto de amor, en el momento en que su zona erógena esta ubicada en los genitales, es decir, en la etapa fálica se aumenta la actividad masturbatoria, en esta etapa l@s niñ@s están centrados en el narcisismo.

Pero más adelante se establece un amor incestuoso que en este caso el NIÑO siente por la madre, como resultado de su impulso sexual, desando además sustituir o eliminar al padre, es decir surge el complejo de Edipo.

EN EL COMPLEJO DE EDIPO el niño experimenta sentimientos de ambivalencia hacia el padre y una aspiración tierna hacia la madre. El impulso sexual provoca interés por sus genitales, interés que los adultos pretenden reprimir por lo que el niño se siente atemorizado y teme ser castrado.

En este momento el niño empieza a notar la diferencia o carencia del pene en las niñas, y en un primer momento tiene la fantasía de que en algún momento les crecerá, después piensa que lo tuvieron pero que les fue quitado por ser despreciables por su condición de mujeres, excluyendo a su madre a quien considera respetable, al darse cuenta que esto no es cierto, su fantasía lo lleva a pensar que él podría perder también el pene debido a sus deseos incestuosos hacia su madre y la rivalidad con su padre por lo que éste lo castigará castrándolo, dando lugar así a la angustia de castración.

El niño siente ambivalencia con respecto a su madre, ya que a la vez que existe el deseo por ella, hay también rivalidad debido al deseo que también siente de obtener amor del padre puesto que tiene una aspiración tierna hacia él.

La angustia de castración hace que el niño reprima sus deseos incestuosos por lo que renuncia a su madre dando lugar a: a) Identificarse con el objeto perdido, es decir, su madre y b) Intensificar la identificación con el padre.
La autoridad del Padre o de ambos se internaliza al YO formando el núcleo del Súper-Yo cuya función es perpetuar la prohibición del incesto, por lo que el Súper-Yo es de carácter paterno. Mientras más intenso sea el complejo de Edipo más riguroso será el Súper-Yo (reglas sociales y conciencia moral).

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