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Género y psicoanálisis
Psic. Miriam López Mejía

Sociedad Psicoanalítica de México Aún hoy en día, existe mucha gente que cree que “anatomía es destino”, frase que nos indica que según cuáles sean nuestras características sexuales, corporales, será nuestra forma de vernos y sentirnos, ya sea hombre o mujer. Pero esto no es así, ya que existen muchos casos en los que las personas no se sienten como se ven; por esto, es de suma importancia diferenciar género de sexo.
La palabra género se comenzó a usar en términos de identidad sexual humana gracias a John Money en 1955, el cual era médico e investigador de problemas de hermafroditismo, que son personas con caracteres sexuales corporales confusos y contradictorios. Observó que estos individuos llegan a construir una identidad sexual definida, que puede estar en contradicción con el sexo corporal; por lo tanto, sus estudios lo llevaron a reflexionar acerca de que lo que se denomina identidad sexual no está sólo determinada por la biología y anatomía de la persona, sino a la creencia que tenían los padres acerca de qué sexo correspondía al cuerpo de su hijo. Los padres, a través de sus deseos y creencias, son capaces de generar una identidad contraria a la anatómica, hecho de gran importancia sobretodo durante los primeros tres años de vida que es cuando el sentimiento de ser hombre o mujer se instituye en la mente del ser humano. Money comenta que los múltiples factores prenatales implicados en la “sexuación” del ser humano, por lo general, coinciden pero en los casos de hermafroditismo nos enfrentan con el gran poder del factor postnatal en la creación de la identidad sexual. Fue Robert Stoller en 1964 quien importó el término al psicoanálisis y quien, partir de los estudios realizados por Money, expresa que la identidad de género comienza tanto con el conocimiento como con el reconocimiento, ya sea consciente o inconsciente, de que se pertenece a un sexo y no al otro. Por lo que el género comienza con el sexo, ya que no deja de ser su referente, y corresponde al conocimiento de pertenecer a uno de los dos sexos. Al referirnos al sexo de una persona, estamos hablando de lo biológico y anatómico; es decir, si el individuo es hombre o mujer físicamente. Cuando hablamos de género nos referimos al sistema constituido por la suma de creencias, actitudes, expectativas, deseos y roles que definan lo femenino y lo masculino; tanto en lo familiar, lo social como en lo cultural. Es muy importante no olvidar estos factores ambientales ya que es muy diferente ser mujer u hombre, con todo lo que esto implica, en el Distrito Federal que serlo en Saltillo. Por lo tanto, el concepto de género nos permite comprender la dimensión simbólica de la femineidad/masculinidad. El sistema sexo-género, nos hace ver las complejas articulaciones entre el sentimiento de "ser" y "sentirse" varón o mujer, y más si le sumamos la orientación sexual. Así, para describir el perfil psicosexual de una persona se requieren: sexo anatómico (hombre o mujer), género (masculino o femenino) y orientación sexual (heterosexual u homosexual).
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