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Sexualidad sin prejuicios
Psic. Gabriela González H.

Al momento del nacimiento todas y cada una de las estructuras encargadas de la sexualidad, están presentes, pero la madurez sexual solo podrá alcanzarse luego de un largo recorrido en la cadena de desarrollo. En este recorrido intervienen elementos de tipo biológico, social y psicológico que permiten que esta estructura se desarrolle hasta formar un todo.
En la primera infancia ocurren fenómenos importantísimos que deben tomarse en cuenta para el desarrollo exitoso de la sexualidad y su sana expresión en la vida adulta. La simbolización del cuerpo: el reconocimiento de sí mismo implica todo un proceso, el bebé a través de tocamientos autoexploratorios va integrando información que lo lleva poco a poco a construir su identidad de genero, es decir, sabe a que sexo pertenece, va integrando de igual manera su capacidad erótica, su capacidad de vincularse y también el hecho de cómo ejercerá su función parental. La simbolización del cuerpo es el inicio de la confianza básica y de la autoestima. En cuanto a la simbolización del placer: de las sensaciones gratas y placenteras a partir de los acercamientos con la madre y las atenciones que recibe se desprende el propio significado que el bebé tenga de sí mismo, así como de la identidad con su cuerpo. La oportunidad de sentir placer y satisfacción disminuye la sensación de ansiedad e incomodidad implícita en este proceso de individuación y provee seguridad en sí mismo. Autoexploración del cuerpo: las conductas de manipulación o conductas autoeróticas ayudan a proporcionar un sentido de sí mismo, un conocimiento de las sensaciones. Spitz en 1965 menciono que existe una relación directa entre la manipulación genital en la infancia y lo gratificante de las experiencias de maternaje en la vida adulta. A mayor relación madre-hijo, mayor juego genital, lo importante de esto es que de aquí se desprende la capacidad vinculativa del bebé y su resonancia afectiva con otros. Al mismo tiempo que en este reconocimiento de su cuerpo va construyendo también la identidad de genero. Por su parte los intereses sexuales centrados en los genitales o bien la masturbación como tal ayudarán al bebé a establecer su imagen corporal, será como una toma de conciencia de sí mismo, influyendo en la identidad de genero y en el tipo de vinculo que se establecerá más adelante. A manera de conclusión podemos decir que la capacidad de sentir orgasmo en el futuro tendrá que ver con el significado que se tiene de sí mismo. La identidad de género, la capacidad de relacionarse afectivamente con otros seres humanos y sobre todo del hecho de hacer pareja, la capacidad erótica, la capacidad de dar y recibir afecto, el nivel de autoestima que se tenga, el logro de la intimidad sexual, el orgullo del cuerpo, la capacidad de poner limites, etc., etc., etc. dependerán de las experiencias antes mencionadas y la sana integración de las mismas.
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