A lo largo de la historia, desde los orígenes de la civilización, el hombre ha buscado una explicación al sentimiento de culpa. Lo ha intentado a través de la filosofía, las religiones, la sociología, la moral y la ética. El psicoanálisis por su parte, no ha dudado en adentrarse en este terreno, y le ha otorgado fundamental importancia en el desarrollo de las personas, así como en su comportamiento.
Todos hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas el sentirnos culpables; sin embargo, hay personas que tienden a sentirse de este modo de manera constante. Se recriminan con frecuencia y sienten que todo lo hacen mal o que fallan invariablemente. Es por ello que llegan a experimentar un terrible sufrimiento que no les permite el desarrollo pleno y el disfrute de la vida.
Pero, ¿de dónde viene este sentimiento? Podemos decir que el sentimiento de culpa comienza a formarse en los individuos desde muy pequeños. En un principio nos sentimos culpables por fallar ante la imagen de nuestros padres, es decir, por no cumplir sus deseos y expectativas. Posteriormente “introyectamos” las reglas externas o en otras palabras, las hacemos nuestras, y así se forma una instancia interna, psíquica, llamada “super yo”. Aquí se encuentra lo que denominamos la conciencia moral.
Lo que intentamos decir con esto es que cada uno de nosotros tiene consciente e inconscientemente un conjunto de pautas que marcan su comportamiento. Éste es nuestro propio código moral que puede o no coincidir completamente con el código social en que vivimos. Cuando no seguimos las reglas de nuestro “super yo” (nuestro código de pautas) nos sentimos culpables, sentimos que hemos fallado y que somos “malos”. Esto a su vez nos lleva a la autodevaluación y a posibles estados depresivos; además de generar mucha ansiedad.
En la medida que la culpa es inherente a la construcción del aparato psíquico y su subsecuente manifestación en la conducta, podemos afirmar, como ya se mencionó, que todo individuo experimenta culpa, en ocasiones sin darse cuenta. Lo anterior se debe a que muchas veces la culpa es inconsciente.
Asimismo, que la culpa sea inconsciente no quiere decir de ninguna manera que no tenga repercusiones en nuestras relaciones, pensamientos, sentimientos y desempeño. Por el contrario, nos afecta de manera directa y muchas veces nos hace castigarnos por medio del saboteo. Lo que tratamos de decir es que las personas posiblemente no se dan cuenta que lo que sienten es una culpa inconsciente, ligada a motivos del pasado que no se han resuelto. Por consiguiente lo que sucede es que al sentirnos insuficientes actuamos de manera congruente con nuestro inconsciente y buscamos el castigo.