Recordando la letra de la canción de Joan Manuel Serrat “Penélope” en la cual cuando finalmente vuelve el amor de Penélope ella “ lo ve con los ojito llenitos de ayer “ y le dice” tu no eres quien yo espero” y se queda sentada en el andén.
Su mirada era de antaño de aquella imagen que formó con quién ella y él fueron, con lo que deseaban, con lo que imaginó pudo ser, en fin… un cúmulo de elementos.
¿Será que los recuerdos se componen de varios elementos y no solo del recuerdo mismo?
Los ayeres son la suma de:
La remembranza del suceso, persona, evento el recuerdo que tenemos de ese recuerdo el deseo incluido en el recuerdo la forma en que llenamos ese ayer al irlo olvidando a detalle con el tiempo nuestras circunstancias de ese entonces.
Los ayeres se convierten en algo mágico que alimentan nuestro haber en el mundo, ilusiones, aquel pasado tan hermoso.
Los recuerdos nos hacen reír, llorar, entristecernos, reflexionar, aprender…
Si traemos al presente ese ayer, por ejemplo si regresamos a aquel lugar en el cual fuimos durante un tiempo felices, aquel viaje que marco nuestra vida de alguna forma. Si reencontramos a aquella persona importante en nuestro pasado. Al platicar y convivir con ella nos enfrentaremos a una decepción al percatarnos que el recuerdo que teníamos de la persona seguramente no coincide con el presente.
El ayer no puedo regresar y revivirse igual. Por ello, al traer el recuerdo al presente este muere.
Las vivencias no pueden ser la repetición de otras vivencias. En cualquier ámbito que ustedes deseen, tan simple como un día no es igual al otro aunque pareciese que hiciésemos lo mismo,
Por qué desmitificar el recuerdo, acaso no es más sabroso conservarlo.