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¿Cómo anda la comunicación con tu pareja?
Psic. Angie del Castillo V.

En esta ocasión hablaremos de un tema que parece estar en el ambiente pero que realmente le damos poca importante. Hablo concretamente de los espacios que necesitamos mujeres y hombres, pero que en ocasiones son tan difíciles de respetar. Este tema tan complicado en la vida cotidiana nos remite a otro que en realidad no es tan sencillo como parece: la comunicación en la pareja.
Imaginemos una escena cotidiana en la que la esposa llega a casa después de un ajetreado día de trabajo, pensemos que lo que más desea es compartir esas experiencias buenas y malas con su pareja. Que tu jefe te gritó porque se enojó con su esposa, que te descontaron los dos días que llegaste tarde, que le hablaste a tu suegra para desearle un feliz día y estaba de mal humor, que te enteraste que están organizando en tu oficina una fiesta de cumpleaños para perenganita y no te invitaron. Además también deseas que él te cuente tooooodo lo que le aconteció en el día pero al sujeto en cuestión se le ocurre quedarse callado, o sentarse a leer el periódico, y surge la peor pregunta del día: ¿qué te pasa mi amor, por qué estas tan serio? ¿te paso algo? ¿me quieres contar?... ya sabes que puedes contar conmigo. Pero él no dice nada, y si es tu novio y llegó a su casa, ni te llama, abres tu e-mail haber si por ahí aparece y nada, no quiere saber nada, ni oír quejas, ni ver a nadie, resulta que lo que necesita es respeto a su “e s p a c i o”. Y claro tú, ¡infartada!. Bueno aquí esta lo interesante, ¿por qué las mujeres lo tomamos personal? , ¡seguro esta enojado conmigo!, o claro si ya se me hacía raro que éste no buscara un problema; se esta haciendo el enojado por algo, seguro algo trama, claro… se va a ir con sus cuates mañana al dominó; que le pasará? que le pasará? Entonces vienen las adoradas respuestas: seguro ya no le gusto y no sabe como decírmelo; viene a fuerza a verme, así que mejor ni venga; ya no le importo, si claro, ya subí de peso; o mi corte de cabello no le gustó, le gustan las de cabello largo. Es decir tomas el látigo y ni quien te lo quite…
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