| Página 1 de 2 1 2 sig> |
|
 |
|
|
Artículos relacionados
|
 |
|
Califica
¿Recomiendas este
artículo a otr@s lector@s?
1 = Ni pensarlo
5= Claro que sí |
|
|
Amor y enamoramiento. ¿Son lo mismo?
Psic. Blanca Almeida Dingler

Psicoterapeuta Consulta mis servicios Corre por ahí la suposición que el estar enamorados involucra un amor hacia dicha persona., pudiendo así pensar que enamorarse y amar son lo mismo. Enamorarse y amar suceden en dos distintos momentos y requieren de diferente esfuerzo y empeño.
Primero aparece el enamoramiento, dándose súbitamente. Por ejemplo en una reunión, de todas aquellas personas que ahí se encuentran solamente una si acaso dos nos llamarán la atención. Este llamar la atención tiene que ver con una atracción física que se debe a una reacción química. Recordemos que somos animales y como ellos nos atraemos para posteriormente tener un apareamiento. En el caso de los humanos si la atracción es mutua o correspondida, empezamos a frecuentarnos. En cada encuentro la atracción es mayor llegando un punto en el cual todo del otro(a)nos parece maravilloso , lo que dice, hace, piensa, como se mueve etc. Surgiendo así comentarios de los amigos “estás en la nubes”, “estás embobada” y finalmente “estas enamorado(a)”. En esta etapa de enamoramiento pensamos que somos afines al otro y no podemos vislumbrar disgusto alguno. Nos sentimos la pareja perfecta. El enamoramiento es un estado de bienestar profundo, lamentablemente termina Algunas personas desconocen la terminación del enamoramiento como un suceso normal, confundiéndolo con el fin del amor o una decepción al notar que la otra persona no era quién creíamos en un principio. Varios andamos de flor en flor es decir, en busca del enamoramiento continuo y cambiamos de pareja constantemente cada vez que acaba el enamoramiento. Creo que muchos quisiéramos conservar este bienestar que causa la atracción inicial. Al terminar el enamoramiento, se conoce a la persona a través de la interacción y se pueden seguir dos caminos; primero es terminar la relación ya que la afinidad no es suficiente para mantenerla; el segundo camino es continuar interactuando con el otro y percatarse que dicha convivencia es posible obteniendo una retroalimentación personal y de pareja.
|