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Denise Dresser El México que deberíamos ser
Gabriela Morett
En entrevista exclusiva, Denise Dresser, una de las politólogas y analistas más reconocidas por su crítica abierta y puntual, nos habla sobre la realidad que vivimos las mujeres en México, sobre la imperante necesidad de construir un nuevo concepto de nacionalismo y sobre los temas urgentes que debemos atender como país.
Semillas (Sociedad Mexicana Pro Derechos de la Mujer), convocó a la presentación del libro, México: lo que todo ciudadano quisiera (no) saber de su patria, de Denise Dresser y Jorge Volpi. Antes de una original y muy divertida presentación de este libro que invita después de la risa, a una profunda reflexión sobre nuestro país y las situaciones surrealistas a las que estamos sujetos los mexicanos día con día, tuvimos la oportunidad de entrevistar a la siempre inteligente y puntual Denise Dresser. Y sobre México y sobre la mujer, esto fue lo que nos platicó: • Conectado un poco al título de tu libro, cuéntanos, ¿qué es lo que la mujer NO quiere saber sobre la mujer? “Creo que la mujer no quiere saber sobre otras mujeres lo que es la envidia que con frecuencia se tienen. La falta de solidaridad de género, el hecho de que cuando una mujer sobresale, en ocasiones, sus peores detractoras son otras mujeres. No quiere saber una mujer de otra mujer la mezquindad, la falta de generosidad, con frecuencia somos demasiado críticas de otras mujeres, somos intolerantes, asumimos que sólo hay un patrón de ser, sin entender que hay múltiples maneras de ser mujer: mujer y madre, mujer y ciudadana, mujer y esposa de familia, mujer y madre soltera, mujer con derecho a decidir sobre su propio cuerpo y mujer católica que piensa que no es así, en la medida en que reconozcamos y respetemos esa diferencia, creo que las mujeres nos ayudaremos a ‘empoderarnos’ las unas a las otras en vez de sabotearnos como lo hacemos con demasiada frecuencia”. • ¿Creerías que cuando se ubiquen más mujeres en posiciones de poder las alcanzará esto que le pasa a muchos políticos, la corrupción? “Para empezar, no hay suficientes mujeres con poder en México y las pocas que hay no se han distinguido por emprender batallas en favor de otras mujeres, muchas de ellas han buscado el poder por sí mismo. En la medida que haya más representación femenina en múltiples ámbitos, en el Congreso, en el Senado, algún día en la presidencia, en puestos administrativos, empresariales, las agendas de género van a cobrar mayor fuerza. Las mujeres hemos gritado a lo largo de los años que queremos el poder, pero yo me pregunto, ¿el poder, para qué? Cuando uno tiene cierto poder aunque sea pequeño, desde la trinchera que sea, hay que usarlo para bien. México va a ser un país distinto cuando eduque a sus mujeres. En el libro que hice antes de éste, Gritos y Susurros, una de las lecciones que aprendí al convocar a estas 37 mujeres a que contaran sus historias de vida, fue que las mujeres con educación, las mujeres que desde niñas sus padres pensaron que tenían derecho a ser dueñas del mundo y que por lo tanto debían estudiar una licenciatura, una maestría y un doctorado, son mujeres que pisan muy fuerte, que sienten que tienen derechos, que no piden permiso, que ven la vida de otra manera, con mayor confianza en sí mismas. México es todavía un país que no educa como debería a sus mujeres, la encuesta nacional sobre la discriminación revela, creo que son 6 de cada 10 hombres los que piensan que es inútil educar a una mujer si se va a casar, muchas familias tradicionales piensan eso, incluso muchas mujeres, que es lo peor. México es todavía un país que subeduca a sus mujeres y no le da prioridad a este tema. A la par de lograr mayor representación en puestos de dirección hay que buscar que las que lleguen a esos puestos sean mujeres instruidas, ciudadanas de mundo, que hayan leído durante años, que sean expertas en sus ámbitos de acción, que nunca pierdan la curiosidad; eso es lo que hará una diferencia”.
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