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¿Nos vamos al planeta B?
Luis Buero

En días pasados trascendió en los diarios el descubrimiento del primer planeta "habitable" fuera del Sistema Solar, el “B” de la órbita de la estrella Gliese 581 cuya temperatura es similar a la de la Tierra, y tiene agua. ¡Rajemos, dijo Lemos! Y sí, frente a la posibilidad de que existiera un mundo similar al nuestro, muchas conjeturas e imaginarios se despiertan en la gente. La pregunta es inevitable: ¿Qué sucedería si el Hombre tuviera una segunda oportunidad en otro sistema solar? Una feminista seguro afirmaría que Dios puede corregir ahora su obra, creando primero a Eva, la cuál le daría precisas indicaciones al Altísimo de cómo hacer a Adán. Pero en términos generales, la fantasía humana, redentora por cierto, plantea siempre fundar nuevas sociedades galácticas enviando a los mejores a reproducir la vida. Es decir que, teóricamente, de partir un cohete inmigratorio hacia al ignoto planeta “B” llevaría en sus butacas a los grandes científicos, atletas, arquitectos, filósofos, místicos y deportistas, más, obviamente, a la oveja Dolly, el perro Lassie, y el delfín Flipper, es decir, una especie de Arca de Noe tripulada por una selección manipulada de los brillantes. Eso nos permitiría imaginar una nueva civilización más justa, sana física y espiritualmente, una humanidad perfecta perseverando en una idea de evolución constante, positiva e incondicional. Pero la realidad histórica siempre mostró otra cosa. ¿Por qué? Porque desde épocas inmemoriales pasando por las peripecias de Colón, la colonización de Oceanía, y demás parajes insólitos para ese momento, las condiciones de posibilidad de llegar vivos a esos lugares extremos siempre fueron escasas y limitadas. Por eso las naves se llenaban de presos peligrosos, condenados a muerte, asesinos terribles, más algunos menesterosos, esclavos y discriminados en general. Para peor, con mayoría masculina, como se ve. Si, ellos fueron los pioneros, los adelantados que fueron a poblar la otra parte del orbe, arrasando con todo lo que encontraron. ¿Por qué ahora habría de ser diferente, si el mencionado planeta no está a la vuelta de la esquina, si no a 20,5 años luz de nosotros? ¿Quién se va a subir al Challenger que nos lleve, sabiendo que si salta un fusible en el bondi interplanetario te quedarás flotando a un costado de la Vía Láctea, como caballito de calesita eterna? De nuevo, no lo duden, mandarán al infinito al mono con navaja, a un surcoreano francotirador que liquida estudiantes, a la chica que sale del televisor en la película La Llamada, y a los mosquitos invencibles de Buenos Aires. ¿Conclusión? Dentro de millones de años seguirá habiendo picadas automovilísticas mortales de adolescentes en las calles, piqueteros sin trabajo, crímenes irresueltos en los countries y grandes mayorías entreteniéndose con Gran Hermano y Bailando por un Sueño, y ansiando que aparezca un nuevo planeta donde emigrar.
Datos del autor en www.luisbuero.com.ar
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