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20. Noviembre 2008

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El estrés que vivimos todos los días

Maricruz Medina Mora Icaza enviar mensaje al autor

Psicóloga e instructora
en manejo de estrés

El término estrés se ha vuelto ya tan trillado, que lo utilizamos comúnmente para justificar cualquier cambio en nuestros estados de ánimo. Todo mundo se dice y se sabe estresado, le echa la culpa al estrés de ineficiencia en el trabajo, problemas familiares, malestares e incluso de enfermedades.

A veces nos preocupa o empieza a preocupar cuando se desencadenan malestares constantes como dolor de cabeza, tensión en espalda o cuello, gastritis o colitis. O cuando explotamos continuamente, padecemos insomnio, les gritamos a los niños, o no nos podemos concentrar en el trabajo. En general cuando pasa la tensión, nuestro cuerpo vuelve a un punto de “aparente” equilibrio y nos olvidamos del estrés hasta la siguiente crisis. Así podemos pasar días, meses, incluso años.

Pero el estrés es también un estado por el que podemos transitar todos los días en algún momento y ante diversas situaciones.

¿Te has puesto a observar por ejemplo el comportamiento de los automovilistas? Cuando el tráfico fluye ligero, todos fluyen con él, la gente es amable, detiene el automóvil para permitir el paso de un peatón, con gran facilidad cede el paso a otro automovilista, detiene el automóvil ante una señal de alto, etc.

A las horas pico este amable conductor se transforma en otro ser y reacciona con intensidad a las presiones exteriores del tráfico, entonces ya no cede el paso, se expone a situaciones de peligro al querer meterse en lugares pequeños, pasarse el alto e impedir el paso a otros carros. Hace caras de enojo e incluso señas o grita al automovilista de al lado, etc.

Y no pasa esto solamente con los automovilistas, ¿Te has subido al metro en horas pico y no pico? Los eventos se suceden de la misma manera. Esa misma persona que espera su turno para subir al vagón, que circula por los pasillos siguiendo los señalamientos, incluso ayuda a una señora a cargar un bulto pesado, o bien cede su lugar a una persona que considera lo necesita más que ella; en las horas pico se transforma y empuja a todo mundo con tal de entrar en ese vagón, recorre los pasillos no respetando señalamientos y sin importar si empuja a alguien.

Y ¿Qué decimos de lo que sucede en el trabajo en épocas de mayor presión? Cuando hay tiempo límite para una entrega, un cierre de mes. Todos nos transformamos, hay enojos, gritos, malas caras, y quizás ni siquiera lo notemos, pero aún cuando hay mayor presión para hacer las cosas, nuestro rendimiento es menor, así como nuestra concentración y capacidad de atención. Nos resulta mucho más difícil hacer lo que en circunstancias normales hacemos en poco tiempo y sin problemas.

Con estos ejemplos nos podemos percatar de que el estrés tiene diversas modalidades y para hacerse presente en diversos momentos y circunstancias a lo largo del día.

¿Qué hace que esa misma persona en un mismo pueda tener diferentes comportamientos? ¿Que se transforme tan radicalmente?

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