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Borrachera y enamoramiento
Carlos Arias
Socioterapeuta A la borrachera se le conoce comúnmente como un especie de embriaguez provocada por el consumo de bebidas alcohólicas que genera que las personas se comporten de una manera distinta a como lo harían sin no bebieran.
Bajo una borrachera desaparece todo interés o preocupación racional sobre el comportamiento y sus efectos, y para la persona alcohólica lo único que cuenta es el instante y escapar temporalmente de la autoconciencia para consagrarse por entero a la experiencia con una actitud desinhibida y experimentando euforia. Hasta aquí puede tratarse de estados de relajación, esparcimiento, diversión y hasta catárticos, que pueden vivirse con ese tipo de embriaguez, pero si se rebasan los límites familiar, grupal o socialmente aceptados del comportamiento, con situaciones grotescas y vergonzantes, agresiones, falta de respeto, violencia, improperios, etc., entonces podemos decir que se trata de una borrachera con pérdida de sentido común y autocontrol, donde se experimenta la transformación de la personalidad del sujeto. Si son muy raras estas manifestaciones y se busca ingerir cada vez más, estamos hablando de abuso, pero si son frecuentes es muy posible que ya se trate de una dependencia nociva. Con el enamoramiento sucede algo semejante a la embriaguez reconfortante y eufórica de la que hablamos en principio, tan necesaria y trascendente como la diversión, el esparcimiento y deshogo afectivo, para el equilibrio y desarrollo humanos. Podría decirse que cuando una persona esta enamorada, es como si estuviera bajo un efecto parecido al generado por el alcohol u otras sustancias, pues también origina cambios físicos (neurotransmisión), mentales y emocionales, pero en este caso aparece por la cercanía, trato y contacto con una persona, generalmente del sexo contrario. La desinhibición se presenta paulatinamente en la mayoría de los casos, así como la euforia, pero siempre matizada por las características de ambas partes, así como una mayor o menor autoconciencia cuando están entregados el uno al otro, dependiendo de la experiencia que estén viviendo. El ego tiende a verse colmado de satisfacción, tanto en la borrachera como en el enamoramiento, es decir, que se vive con la sensación de ser nutrido, afirmado y exaltado de manera fascinante. Cuando alguien esta enamorado de una manera en la que primordialmente se trata del placer que le puede otorgar la pareja, de la sensación de poder o de ser que obtiene, realmente pasan a segundo término los intereses, sentimientos y expectativas de la pareja, solo interesan en la medida que puedan servir para mantener esa fascinación que encanta al ego.
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