El vaginismo es un síndrome que se caracteriza por la contractura involuntaria, de manera recurrente o persistente, de los músculos perineales del tercio externo de la vagina en el momento en que se intenta alguna penetración; el introito vaginal se cierra inmediatamente y con mucha fuerza.
Debido a ello, cualquier objeto, como tapones para la menstruación, espéculos, juguetes sexuales, o dedos y pene, resultan muy molestos al intentar su introducción.
Esta contractura hace que la mujer que lo padece se sienta muy incomoda debido a la molestia física, psicológica y anímica. Si hay insistencia de algún tipo de penetración el padecimiento suele ser mayor y se puede conducir a un daño psicológico.
Una mujer con vaginismo es aquella que no ha conformado su psicoerotismo pre púber, púber y post púber, por lo cual teme y se resiste a la penetración masculina. Es una mujer temerosa a la sexualidad y posee una vagina que, como si fuera un órgano independiente y autónomo, se dice que “tiene miedo”.
Se cierra fuerte e involuntariamente la entrada mediante los músculos mencionados. Son mujeres que por lo general no conocen su cuerpo ni sus genitales y sienten que no tienen ningún control consciente sobre su vagina.
Este fenómeno afecta directamente a muchas parejas, quienes antes de entender el problema y tratarlo adecuadamente, optan por la separación. Las estadísticas se desconocen hasta ahora, por lo que los casos de mujeres que padecen el problema no se registran, y por consiguiente no se aplican las terapias realmente requeridas.
Hay parejas que aun con síntomas de vaginismo conservan su vida marital y llegan a vivir muchos años sin relaciones sexuales y sin que ello les cause problemas. Esto independientemente del estado civil, edad, economía o escolaridad.
Pero la mayoría de las parejas que padecen esta disfunción se separan a los primeros intentos fallidos de contacto sexual y las que continúan su relación esperan rehacer su vida sexual mediante tratamientos y terapias.
Por el tipo de problema se considera a la mujer como la “causante” y culpable abiertamente de la alteración o inexistencia de relaciones sexuales; esto es independiente de su orientación sexual, ya que no sólo las mujeres heterosexuales lo llegan a tener.