Cada vez se destinan más recursos económicos al cuidado del cuerpo y, específicamente, a los servicios que ofrece un gimnasio. Esta tendencia, actualmente en auge entre hombres y mujeres de prácticamente todas las edades, puede afectar al presupuesto de una familia, dependiendo de la calidad y prestaciones del establecimiento. Pero el usuario habitual de un gimnasio o el interesado en hacer ejercicio también puede plantearse, como alternativa, crear su propio centro en casa porque, además de ofrecer libertad de horarios, permite un ahorro de dinero importante a lo largo del tiempo.
De cara al verano, sobre todo, se multiplican las ofertas y promociones de los gimnasios para ponerse en forma: polideportivos municipales, centros que ofrecen una amplia gama de servicios y establecimientos de una categoría superior que añaden a las clases habituales extras como baños de vapor, masajes... son los más comunes. Lo habitual es que frente a este abanico de oportunidades, los interesados se lanzan a la búsqueda de un centro profesional donde hacer deporte con tarifas económicas accesibles. Sin embargo, hay otra alternativa que puede resultar más rentable: montar un gimnasio doméstico en la propia vivienda. El requisito básico consiste en disponer de espacio en el hogar. La organización y la constancia dependerá de la propia persona.
Amortización de la inversión
Lo primero de todo es determinar qué tipo de actividad se quiere realizar: prácticas cardiovasculares -de media o alta intensidad-, actividades aeróbicas, o de tonificación muscular, por ejemplo. La inversión inicial, dependiendo del tipo y calidad de los elementos, y de si son de primera o segunda mano, representa un mínimo de 50 euros, con el valor añadido de que se amortizarán a lo largo del tiempo. Así es que, como alternativa a los gimnasios, se ha potenciado el mercado de materiales destinados al "fitness". Antes de comprar algún aparato conviene tener en cuenta las características y funcionalidades básicas de estos artículos prácticos para montar un gimnasio personalizado en casa.
La adquisición de materiales deportivos para realizar ejercicio físico en la propia casa representa, de media, una inversión de 150 euros, teniendo en cuenta la compra mínima de una bicicleta estática, una esterilla y pesas. Este coste resulta mucho más económico en comparación con las tarifas de un gimnasio, no sólo por la cuota mensual sino por la matrícula que se debe abonar la primera vez para beneficiarse de sus servicios: desde los 70 a los 150 euros, cantidad que ha de volver a pagarse en caso de que se tenga que cursar la baja por ausencia, por ejemplo.