| Página 1 de 5 1 2 3 4 5 sig> |
|
 |
|
|
Artículos relacionados
|
 |
|
Califica
¿Recomiendas este
artículo a otr@s lector@s?
1 = Ni pensarlo
5= Claro que sí |
|
|
¿Yo tacañ@? ¡Para nada! La imposibilidad para compartir
Mtro. Jorge Heredia Sandoval

“Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que, sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos” Miguel de Unamuno Mtro. Jorge Heredia Sandoval Centro de Renovación Emocional y Afectiva, AC
Cada día es mas frecuente escuchar las siguientes respuestas: “No tengo…No se…. No conozco….o No traigo” De forma aislada podría parecer respuestas sin importancia e incluso inútil de ser cuestionadas por nosotros pero hay que hacer un alto y escucharlas quizá un poco mejor. Frecuentemente las aplicamos sin embargo podrían ser resultado de un sentimiento añejo y guardado dentro de nosotros y ese es el de la tacañes. Desde niños al ir en los primeros años de escuela nuestras madres nos recuerdan a cada día al entrar al colegio que “si un niño te pide prestadas tus cosas dile que no traes…” esto como una regla para evitar perder nuestros objetos escolares y tener que volver a comprar otros. En esos años empezamos ya a reconocer lo que es y no es nuestro, también empezamos a conocer el VALOR que significa poseer. Carlos Marx en su insuperable libro El Capital (1867) nos da toda una serie de planteamientos donde podemos llegar al final y de una forma simplista a decir “el hombre vale por lo que tiene”, eso es lo que el sistema dicta y eso es a lo que nos vamos acostumbrando a vivir poco a poco sin cuestionarnos. La cual es una postura que rige a nuestro continente entero. Lejos de solo reírnos por nuestras actitudes infantiles y graciosas ante el no compartir nuestras cosas, Debemos preguntarnos ¿Yo soy tacañ@? Y responder con sinceridad. La codicia es un sentimiento negativo que vamos aprendiendo a convivir con el, pues con nuestros hermanos, amigos y compañeros de la escuela lo repetiremos hasta el cansancio, Incluso tendremos de nuestros padres el ejemplo a flor de piel en innumerables ocasiones.
|