Al comenzar a hablar de espiritualidad es normal que nuestro pensamiento se remita casi en forma automática a la idea de Dios o de religión, y muy rara vez pensamos que hace referencia a los valores del ser humano.
Quiero subrayar que en el contexto de las dependencias nocivas, no soslayaremos este hecho, pero de ninguna manera se trata de hacer elucubraciones o hipótesis para entender o explicar a Dios, sino de la creencia en en si misma, ya que parece ser determinante en las personas con un perfil dependiente, la forma en que creen o no creen, es decir, cómo esta integrada a su vida esta creencia o la negación de esta creencia.
Por lo pronto, nos interesa esa parte del interior de todos nosotros, que aceptamos a través del reconocimiento de una necesidad espiritual, y que muchos de nosotos satisfacemos con la idea de una deidad suprema (o Dios como le llamamos según cada cultura); mientras que otros parecen optar por cubrirla con la ausencia de esa idea, o sea el no creer.
En este sentido, quiero referirme al caso de los Alcohólicos Anónimos, no solo por su idea de espiritualidad y de una deidad suprema, sino porque lo que tratan es una de las dependencias dañinas mas evidentes, no solo para quienes la padecen, sino para sus familiares y relaciones en general.
Lo importante en su programa de recuperación, es que ellos incorporan la idea de un Poder Superior como fundamental para dejar la bebida, pero no imponen ninguna dogmática, liturgia o ritual al que deban someterse sus miembros.
En su literatura, como ellos denominan a todos los escritos sobre la experiencia y observaciones para liberarse del alcoholismo, aclaran que nada es impuesto, sino que todo es sugerido y sobre esta idea de “poder superior”, especifican que puede ser “como cada quien lo conciba”, es decir que no se trata de una idea preconcebida religiosa, teológica o filosófica, sino de la que cada uno de sus miembros sean capaces de generar, para su proceso de crecimiento interior. Por eso enfatizan el carácter espiritual de su programa, pero con independencia de cualquier religión.
La espiritualidad a que se refieren los alcohólicos anónimos se va tejiendo con principios y valores expresados en su literatura, pero sobre todo con la experiencia y vivencias que al compartirlas les permite avanzar hacia su liberación, no solo del alcohol, sino de todas aquellas conductas, pensamientos y sentimientos, que los mantenía atados al consumo incontrolable y conductas inaceptables.