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Claves para asegurar el divorcio
Dr. Gregory A. Haglund

Tu marido te acaba de pedir el divorcio y te preguntas ¿porqué?. Aquí hay caminos seguros que harán ese trabajo mucho peor y más allá de cualquier reparación o ayuda. Piensa primero en ti misma: No hagas ningún esfuerzo para entender por qué él es tan infeliz. No es su felicidad lo que te preocupa de todos modos. Tu felicidad es la que es importante. Tú quieres que las cosas continúen como han sido siempre. El problema que tu deseas solucionar es cómo retenerlo a él.
Trata de generarle miedo. Usa la violencia física o las amenazas. Intenta amedrentarlo con la lucha por la custodia de los niños o su manutención. Deja tu trabajo, desaparece y ten un desagradable divorcio necesario. Recuérdale el desastre financiero que un divorcio le causará. Saca en secreto dinero de todas las cuentas bancarias y ponlo todo a tu nombre. Amenázalo con el suicidio. Vuélvete errática y desesperada lo suficiente para ser creíble, él se sentirá responsable. Esto lo retendrá allí durante algunos miserables meses. 
Si estas tácticas de poder no te funcionan, trata de seducirlo para que vuelva contigo: Cómprale regalos. Prométele lo que siempre ha querido. Sé atractiva para sus intereses románticos. Sugiérele unas pequeñas vacaciones o una segunda luna de miel. Todo lo que tienes que hacer es dejar las cosas fluir y, si esa relación no está muerta, todo funcionará.
Convéncete de los cambios superficiales inmediatos. Prométele algo. Dile exactamente lo que quiere escuchar. Dile que harás todos los cambos por los que ha estado preguntando por años. Saca a colación los recuerdos de los buenos tiempos. Trata de confundirlo o medrar su auto-estima: Discute con él sobre sus puntos de vista. Cambia su memoria. Debate y discute todo lo que diga. Sé tranquila y conciliadora un día y ponte furiosa y hostil al siguiente. Sé imprevisible. Recomiéndale la asesoría matrimonial o la terapia de pareja y luego trata de conseguir que el terapeuta “proteja” la estructura familiar. Una vez que logres que él acepte ambas opciones, deja la terapia lo más rápido posible. Desgástalo con las llamadas telefónicas persistentes, las visitas no anunciadas y otras intrusiones en su rutina. Hazlo creer que no puede deshacerse de ti, incluso si quería hacerlo.
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