Mucha gente no lo cree, sin embargo, la tensión es una parte natural e importante de nuestra vida. ¡Sin la tensión no nos sentiríamos vivos del todo! La necesitamos para movernos en dosis programadas. Tampoco demasiada, ni muy intensa porque nos perjudicaría.
En exceso representa una señal de auxilio para nuestros cuerpos diseñados para reaccionar y ocuparse de ambos tipos de tensión, la que nos motiva a movernos y nos alerta y aquella que estresa.
La tensión suficiente y normal ayuda a hacerle frente a los desafíos y nos conduce a la solución de problemas. La reacción de alarma en nuestro organismo se produce cuando el excedente de nuestros cuerpos reacciona ante los acontecimientos con una reacción de lucha o de crisis permanente.
Pero, la señal de auxilio resulta cuando nuestro excedente de tensión en el cuerpo nos hace sobre-reaccionar a los acontecimientos como por ejemplo, cuando nuestros antepasados tenían que matar un elefante para alimentarse, o cuando luchaban entre la vida y la muerte.
El cómo percibimos e interpretamos los acontecimientos de la vida, es lo que nos dicta cómo nuestros cuerpos van a reaccionar. De la misma forma, nuestros cuerpos ignoran la diferencia entre un tigre y el patrón que corrige nuestro trabajo, pero responden igual.
Si nos acordáramos ahora, de algo que nos asusta o preocupara mucho nuestros cuerpos reaccionarían en consecuencia.
Cuando vemos algo manejable o una situación común, nuestro cuerpo no se pone como loco; sigue alerta, pero no alarmado. Cuando se activa el sistema nervioso simpático, nos moviliza para la acción rápida. Cuanto más peligro sentimos (físico o social), más reacciona nuestro cuerpo soltando mucha adrenalina.
Los problemas ocurren cuando la activación excesiva del sistema simpático es innecesaria. Si nosotros reaccionamos en extremo o sobre-reaccionamos a los pequeños detalles y los apilamos, nos provocamos daños gastrointestinales como: diarrea, nausea, depresión, severos dolores de cabeza, que El insomnio, las enfermedades cardíacas, y los hábitos que manejamos ante la acumulación de esta señal de estrés son: beber, comer en exceso, fumar o drogarnos.
Necesitamos aprender a percibir las cosas en forma más realista y razonable. Las reacciones fuertes se sortean mejor en las situaciones serias. En cambio, Las reacciones mesuradas son mejores para las cosas cotidianas a las que todos tenemos que hacer frente.