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4. Julio 2008

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estás en: sexo y amor / sexo / No te cierres a tu pasado
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No te cierres a tu pasado

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Las experiencias vividas en la niñez y con el entorno familiar influyen en nuestra personalidad y conducta. El recuerdo de episodios de nuestra vida puede producir pudor y vergüenza -“hice cosas que ahora no haría”-, provocar ira o tristeza -“aquellas experiencias me hicieron daño”-, o promover nostalgia y añoranza -“ah, esos años que ya no volverán”-.

En ese ejercicio de memoria, se siente agradecimiento o rechazo, se evocan vivencias lejanas en el tiempo con gran detalle o, por el contrario, apenas se tienen recuerdos. En cualquier caso, todas las teorías sobre la psicología humana están de acuerdo en admitir que, de una u otra manera, el pasado influye en nuestra personalidad y en nuestra conducta.

Una de las teorías más prestigiosas acerca de este asunto es el llamado Análisis Transaccional promovido por Eric Berne. Este reconocido psiquiatra ofrece un marco de referencia sencillo de entender y fácil de utilizar por casi todas las personas a lo largo su vida. Berne afirma que todos los seres humanos manifiestan tres estados del yo, definidos como "sistemas coherentes de pensamiento y sentimiento manifestados por los correspondientes patrones de conducta". Asegura que no se trata de ideas más o menos útiles ni de neologismos interesantes y fáciles de comprender, sino que esos tres estados se refieren a fenómenos basados en realidades verdaderas.

Los tres estados del "yo"

El estado "Padre del yo". Derivado de los padres y madres que hemos tenido y de las personas mayores que han intervenido de manera directa en nuestra educación. Es un compendio de las actitudes y el comportamiento incorporados de procedencia externa. Sentimos, pensamos, actuamos y hablamos de una manera muy semejante a como lo hacían nuestros padres y madres cuando éramos niños, ya que ellos fueron modelos básicos en la formación de nuestra personalidad.

Sus valores e ideas acerca de la vida, sus pautas de comportamiento, sus normas, reglas y leyes de convivencia, se van a ir grabando en el hijo o hija, e influyen de forma poderosa en la configuración futura de su personalidad. Y todo eso sucede sin que la persona sea consciente de ello, por lo que se terminan reproduciendo pautas aprendidas en la infancia sin darse casi cuenta.

El estado ‘Niño del yo’. En él aparecen los impulsos naturales, las primeras experiencias que se nos grabaron en la infancia y cómo respondimos ante ellas. Es la parte de nuestra persona que siente, piensa, actúa, habla y responde igual que lo hacíamos siendo niños. Tiene un tipo de pensamiento mágico e irracional, las relaciones las concibe como algo eminentemente emocional.

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perla

podrian esmerarse mas con los articulos que publican..grcias


beatriz

yo quisiera cambiar cosas del pasado ,cdo vuelven a mi memoria me hacen sentir muy mal sobre todo niño del yo y con respecto de padre del yo un 80POr ciento no me gusta


Karla

pues me parece muy claro el articulo ya que es cierto que habeses vivimos de recuerdos y como pueden lastimar y no dejarnos ser feliz tambien lo son para una vida madura y feliz, gracias por decirnos que no nos encerremos en el pasado realmente lo necesitamos


caty

Me parece un súper tema, en mi caso tengo 19 años y me he dado cuenta de que en mi solamente dejaba "actuar" a mi yo papá y a mi yo adulto, porque eso fue lo que mis padres me enseñaron desde niña; a ser responsable, ahora caigo en la conclusión de que dejar expresar a mi yo niña, no tiene nada de malo, al contrario debemos de buscar un equilibrio entre los tres, para estar bien con lo mas importante NOSOTRAS MISMAS!!


caty

Este tema me parecio súper interesante, tengo 19 años y desde que recuerdo, en mí siempre han influido mi yo padre y mi yo adulto, si parece muy raro, pero mis padres me han enseñado desde niña a ser responsable de mis actos, por ende ahora se que me he perdido de muchas experiencias buenas y agradables por tratar de ser adulta y no tomar en cuenta a mi yo niña.


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