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Cómo armar un Manual de Culinaria
Lourdes Hernández Fuentes
Intentando poner las cosas en orden, me encontré con este viejo boceto de lo que alguna vez intentó ser mi manual de culinaria. Rescatado del olvido y los "papeles por tirar", las invito a que junto conmigo echemos un ojo a lo que podría haber sido un cursillo divertido de cómo abordar la cocina. (Ostentaba un subtítulo) texto en el que se muestra el punto y la sazón a los nacidos con el don del condimento (¡Y otro subtítulo! Tenía yo vocación dramática) melodramática guía en siete excitantes encuentros y un orgiástico epílogo (de pilón) (Enseguida un epígrafe para sentirme cultosa pero populachera, tal y como le correspondía a una cocinera atrevida) a la mesa y a la cama sólo una vez se llama (Después una confesión…¡Qué cosas!) …al cocinar fui desarrollando uno a uno todos mis sentidos, y muy pronto comprendí que la mesa es el lugar ideal para hacer el amor… (Oído al calor del fogón en labios de Tanita que, sonrojada, pelaba papas) (¡Claro! Como todo manual que se respete tenía hasta una dedicatoria) Para el Mayor, que supo corregir a tiempo el espíritu de este escrito. Yo pensaba en un "manual eróticoculinario" y él me hizo claro lo inexacto y absurdo del término erótico. ¿Cómo hablarle a alguien, por ejemplo, de la experiencia del sexo si no la ha tenido? Y si ya la goza, ¿para qué describírsela? El erotismo es de uso sólo externo. La sensualidad es circular. (Qué digo una, dos dedicatorias) Para mi papi, brujo singular, que vaticinó que mi destino sería quedarme en casa haciendo pasteles. Y esto era sólo el comienzo. ¿Quieres probar un poquito del primer encuentro? Ve a la introducción, donde se dicen esas cosas básicas para que toda aquella con aspiraciones de navegante se lance al mar del fuego sin percance alguno.
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