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¡Rompe tus dependencias afectivas!
Psic. Gabriela González H.

Que el amor no sea inmortal puesto que es una llama Y que sea infinito… mientras dure. Vinicious de Moraes.
El amor sano existe, amar sin perderse en el otro, también; integrarse entre sí sin perder el respeto hacia una misma y de la pareja, amar sin temer, amar sin sufrir, todo ello es posible.
La dependencia afectiva es la incapacidad de vivir la propia vida, es un acto de anulación psicológica en la medida que el amor propio, el autorrespeto y la propia esencia son regalados a otra persona con la creencia de que ésta es más importante y valiosa que una misma. Hay una rendición ante el otro orientada por el miedo a la pérdida, a la soledad y al abandono. La dependencia al afecto tiene las características de cualquier otra dependencia, igual que la adicción a una sustancia, solo que en este caso la dependencia es “únicamente” psicológica, y es igual a la necesidad de “tener a alguien” para siempre. Las características de la dependencia afectiva son: • Aumento a la tolerancia: en una relación dependiente el malestar es una de las señales importantes, sea cual sea la razón para no sentirse bien es una condición que no solo se va aceptando sino que poco a poco se va tolerando más, sin darse cuenta las personas llegan incluso a rebasar sus propios limites en relación a la intranquilidad emocional. • Presencia de síndrome de abstinencia: se hace sumamente necesario tener la seguridad que la pareja nunca se ira de nuestro lado, por lo que se esta dispuesto a hacer cualquier cosa para evitarlo, las ausencias de la pareja se viven como “abandono” y se entra en un circulo de sufrimiento, cuando la pareja no esta es como si faltara la droga. • Deseo de suprimir el consumo: el sufrimiento constante por la sensación de perdida de la pareja, con razón o no, hacen que en algún momento se tenga el deseo de terminar de una vez por todas con esa relación con la fantasía de que así cesara el sufrimiento. • Incapacidad sin conciencia: los intentos por supuesto resultan infructuosos y poco contundentes, pues la falta de la pareja provoca que la persona contacte con su sensación de abandono, sensación que no puede tolerar por lo que se recurre nuevamente sin darse cuenta a la misma situación y se recurre a la “droga”. • Afección en otras áreas: casi imperceptiblemente van alterándose otras áreas de la vida, el desequilibrio emocional en el que se cae en una dependencia afectiva, llega a desajustar el desarrollo social, laboral, familiar, etc. • Incapacidad con conciencia: A pesar de estar conciente de las consecuencias que se viven por la dependencia no se puede dar fin a la relación.
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