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Dependencia y frustración
Carlos Arias
Socioterapeuta Consulta sus servicios
En mis anteriores entregas hemos hablado de los ejes que sustentan lo que denominamos “Ideología adictiva o dependiente”, esa incapacidad para asumir el dolor y la expresión de un ejercicio de la voluntad ilimitado; hemos abordado algunas de las creencias que se derivan de estos ejes, como: • en la vida no debería existir el dolor ni el esfuerzo que lo implique, creencia propia de quienes viven con exigencias desproporcionadas, o bien, • la vida tiene que doler e implicar un esfuerzo desmedido, adoptada por quienes sienten no merecer vivir sin pagar culpas propias o ajenas, • además de la necesidad de sentirse héroes o heroínas salvando o rescatando a quienes creen que lo necesitan. Por otro lado señalamos las características de un ego desproporcionado en las dependencias, de donde se derivan creencias tales, como: • yo no puedo equivocarme • yo debería lograr cualquier cosa que me proponga • siempre debo pensar inteligentemente • no debo tener ninguna falla o error • mi quehacer familiar, artístico o profesional deben ser siempre prefectos Es importante saber que estas creencias, no se dan siempre tal cual las hemos ejemplificado, sino que se matizan o piensan en los términos de cada persona, y muchas veces son inconscientes o que tienden a negarse, como exponíamos en el artículo de las dependencias dañinas sobre la negación. No es difícil imaginar que las personas que tienen estas creencias para “hacerla en esta vida”, como dirían los chavos, pues están condenadas a la frustración, ya que cualquier ser humano con sentido común, se da cuenta que no es probable una vida donde el dolor siempre puede evadirse, ni hacer o lograr todo lo que se desea, o lograr la perfección en el ser, tener, hacer y decir. Las consecuencias de la frustración llevan a las personas con esta ideología a sentir, pensar o sospechar que son menos que los demás, que no son suficientes, que carecen del poder o la capacidad que supuestamente tienen otros para “hacerla en esta vida”. Lo que hace definitivamente mas proclives, mas propensas a este tipo de personas a desarrollar una dependencia nociva o adicción, se explica porque en vez de modificar, revisar o eliminar estas creencias, ante la frustración de no poder vivir con base en ellas, insisten en vivir así, pero con una diferencia importante: como su frustración las lleva a cuestionar seriamente su poder personal, su capacidad, estarán buscando algo “afuera” que les de el poder para vivir de acuerdo a ellas, hasta que descubren que algo o alguien, les da la sensación de suficiencia, la potencia que necesitan para afirmar las creencias citadas, y aquí, ya estamos hablando del camino seguro a una dependencia dañina, pues, en adelante, el centro de su existencia, lo constituirá ese “algo” (sustancias, comida, ropa, actividad, etc) o ese “alguien” (familiar, pareja, hijo, mamá…, etc.), en vez de encontrarlo en ellas mismas.
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